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GIGANTOMACHIA
Fanart de Juni-Anker (Nicaragua)
TOMO 1: Capítulo de Mei (Mei no Shô)
Sumario:
- Orestes (Orestes - página 10) Los poderosos gigantes resurgen de las entrañas del Monte Etna, en el sur de Italia. Agrios y su Fuerza Bruta, Thoas y sus Relámpagos, Pallas el Estúpido y Typhon, el líder de todos. Ellos tienen solo un deseo: Vengarse de la diosa Atenea, la defensora de la humanidad. Así da inicio a la Gigantomaquia, la gran guerra de los gigantes. Para defender a Atenea y a la propia humanidad, los Santos tendrán que demostrar una fuerza que ni ellos mismos saben que realmente tienen. Es un gran desafío, pero ellos tendrán un aliado, un nuevo Santo para la galería de héroes de Saint Seiya: El Santo de Cabellera de Berenice. Un épico electrizante en el interior de la clásica creación de Masami Kurumada. Una historia como nunca se vio en mangas o en animes. -------------------------------------------------------------------------------------------------- ORESTES --------------------------------------------------------------------------------------------------
Grecias, Atenas Cuentan las leyendas griegas que fue en la famosa Acrópolis donde ocurrió la batalla entre la diosa Atenea y Poseidón, el dios de los mares, por las tierras de Ática. Atenea había sido escogida por el pueblo griego como su protectora después de hacer nacer un olivo de una piedra. Como homenaje, los atenienses construyeron un enorme santuario de mármol, originalmente pintado en colores brillantes, en una roca de 800 metros de diámetro. La Acrópolis, o “ciudad alta”, se erige a una altura de 70 metros de la capital griega. Despintadas por el tiempo y castigadas por siglos de historia, las construcciones de la Acrópolis aun hoy continúan siendo admiradas y reconocidas como uno de los más grandes monumentos de la humanidad. Es de noche. - ¿Está haciendo menos calor ahora, no?- los cabellos color de lino de Shun se mueven con el viento en el teatro a cielo abierto. Él hace el comentario en voz baja, volteándose para atrás, desviando su mirada del palco para observar la Acrópolis. Es verano. El sol se oculta como si se colocara encima de Atenas. En esa época del año, sólo comienza a oscurecer después de las ocho de la noche, cuando un tono de azul profundo se esparce lentamente por la ciudad. Intensas luces doradas se encienden en la Acrópolis, iluminando las columnas del Partenón, los bajos relieves y cada detalle desfigurado por el tiempo. -
Señor Nicole, gracias por acompañarme. Nicole está sentado al lado de Shun en la platea. Es un hombre elegante y simpático, a pesar de que su ropa, toda negra, parece un poco pesada para el verano del Mar Egeo. Con cabellos castaños y una mirada tranquila, es lo que podemos llamar un verdadero “intelectual”. -
La verdad es que yo invité a Seiya... Pero él dijo que se
iba a morir de aburrimiento. Shun sonríe y su rostro adolescente brilla con la luz reflejada por la piedra. A pesar de ser muy joven, él no tiene el aire infantil que caracteriza a la mayoría de los muchachos de su edad. Los dos están sentados juntos en el punto más alto del auditório. -
¿Qué sabes sobre el Odeón?- pregunta Nicole.
Fue construido en el 161 a.C., el enorme teatro tiene capacidad para 6.000 espectadores y dispone de una acústica impresionante. -
Hasta aquí se puede escuchar el sonido de una moneda cayendo en
el palco -explica Nicole.- También es llamado el Odeón de
Herodes Atticus, en homenaje al político romano que proporcionó
los recursos para su construcción. Fue reformado después
de la Segunda Guerra Mundial y hoy recibe a artistas de todo el mundo. Piezas clásicas, como la de hoy, son generalmente presentadas en teatros al cielo abierto, sin correr mucho riesgo de cancelamiento por causa de lluvia; en Grecia cerca de 300 días al año son soleados. -
Pero las piezas sólo pueden comenzar cuando las luces se encienden,
después de la puesta del sol, y por eso acaban bien tarde. Este es el intervalo entre la primera parte de la Trilogía Orestiada, de Esquilo. Nicole quiere saber lo que Shun, un muchacho japonés, piensa del teatro clásico griego. -
Muy interesante- dice Shun. Esquilo vivió en el siglo V a.C. y fue uno de los 3 grandes autores de tragedias. Sus piezas continúan siendo mostradas no solo de la forma clásica, sino también como las más diversas interpretaciones contemporáneas. La Orestiada tiene lugar un poco después de la Guerra de Troya, aquella de Odiseus, Aquiles, Héctor y Helena. El conflicto es desencadenado por una manzana de oro dedicada “a la más bella”, lanzada entre las divinidades por Eris, la diosa de la discordia- y acaba de hecho involucrando a la mujer más bella del mundo, Helena de Troya. La primera parte de la Trilogía se llama “Agamenón”. En ella, el personaje-título, comandante en jefe de los griegos y rey de Micenas, ofrece a su hija Ifigénia en sacrificio. La reina Clitemnestra queda indignada y arma un plan para asesinar a Agamenón, con ayuda de su amante, Egisto. -
Seiya se dormiría sólo con oír esa explicación-
dice Shun Después del intervalo, comienza la segunda parte de la pieza: “Coéforas”. Nueve años pasaron desde la muerte de Agamenón. Su hijo Orestes, que había sido enviado secretamente a un país vecino, jura al Oráculo de Delfos que irá a vengar la muerte de su padre. El estilo de la presentación es fiel al teatro clásico, con actores enmascarados y los mismos efectos de palco de la antigüedad. Orestes regresa a su país a escondidas para eliminar a Egisto, con ayuda de su hermana Electra, y acaba encontrando a la verdadera asesina de su padre: su madre, Clitemnestra. Clitemnestra suplica por su vida. Orestes queda dividido por algunos momentos, pero no abandona la convicción de vengar la muerte de su padre, conforme a lo ordenado por el Oráculo. -
Dí a luz una serpiente- dice la desesperada Clitemnestra. La reina Clitemnestra cae muerta, esparciendo el rojo de la sangre por el palco. Matricidio. Todas las miradas de la platea voltean hacia el Orestes enmascarado, sosteniendo aun la espada con la cual mató a su madre. La noticia de su acto llegará a los oídos de las tres Erinias, las diosas de la venganza, que lo llevarán a la locura en la tercera parte de la Orestiada. Pero la presentación de hoy tiene algo muy errado. Nicole se levanta abruptamente, perplejo. En el teatro clásico griego, un asesinato, nunca puede ser mostrado abiertamente delante del público. Es un tabú. La escena debe quedar implícita en la narrativa o acontecer fuera del campo de visión de la platea. Se puede oír el grito de la víctima, por ejemplo, pero está terminantemente prohibido mostrar la muerte, los detalles del crimen. Nicole sabe que quebrar esa regla en una pieza clásica sería algo inconcebible para una compañía teatral griega, sobretodo en una presentación teatral en el Odeón. Y las cosas se ponen cada vez más extrañas. - ¿Son dos?- susurra Nicole, incrédulo. En el palco ahora están dos Orestes, usando la misma máscara. ¿Desde cuándo el otro estaba allá?, ¿de donde salió él?. El actor que interpretaba a Orestes hasta ahora parece congelado por el asesinato que acaba de presenciar. Solo consigue gritar cuando su otro “yo” voltea la espada en su dirección y le arranca la cabeza, con máscara y todo, en un golpe preciso. El teatro se viene abajo. Ya no es una pieza, la tragedia de hoy es verdadera. El público despierta de la conmoción causada por la presentación, pasando de la ilusión a la realidad en segundos. El falso Orestes salta del palco y corre por la platea agitando la espada manchada de sangre. Shun siente que aquella energía mortífera va dirigida a él. De hecho, el hombre tras la máscara se acerca rápidamente al punto más alto de anfiteatro. La espada del asesino suelta chispas delante de los ojos de Shun, que se defiende del golpe mortal con una cadena que nadie parece saber de donde salió. Nadie entiende, tampoco, como un muchacho delgado consigue contener todo el peso y la fuerza del agresor. - ¿Quién eres tú?- pregunta el falso Orestes, con sus brazos musculosos y poderosísimos saliéndose del traje de palco. El olor sutil que llega a la nariz de Shun es el de una fiera hambrienta. Él estira un poco más la fina cadena, que, en este momento, contradiciendo toda la lógica y sorprendiendo a todos, acaba reduciendo a polvo la pesada espada de bronce. El asesino no parece intimidarse, y pasa a luchar con sus propias manos. Shun es el único que consigue seguir sus movimientos ultrarápidos. Apenas Shun percibe cuando él se voltea hacia Nicole y suspende el cuerpo del griego en el aire, lanzándolo con una fuerza sobrehumana contra una pared de piedra. Pero ni siquiera Shun sabe donde está el agresor algunos segundos después, en medio de la confusión y del caos generalizado en el anfiteatro. - ¿Para dónde se fue? El muchacho, alerta, mantiene la posición de lucha con sus cadenas mientras protege a Nicole. No hay señal del Orestes enmascarado, que ya se sumió en la oscuridad de la noche de verano en Atenas. Las voluntades de los Dioses, liberadas por el Universo en el momento de su nacimiento, chocaron contra las figuras de vida esparcidas toda la tarde, y se refugiaron en las Estrellas. En
Uranus -el Cielo- se refugiaron las estrellas. Y seguían las estrellas su flujo por la vida, y la vida, por el flujo de las estrellas. Antes de que las propias personas se dieran cuenta, fueron surgiendo aquellos que traían en sus cuerpos las Voluntades de los Dioses. Eran receptáculos de sus Almas Inmortales, sus Profetas, o los propios Dioses adquiriendo existencia terrenal. Cuando surgían esas encarnaciones de los Dioses, ellas procuraban guiar el “Mundo” de acuerdo con sus voluntades, enfrentándose y luchando entre sí. Aparecieron entonces guerreros para proteger a los Dioses, también escogidos por las constelaciones. Estaba también Atenea, y los Sagrados Guerreros de Atenea. El combate mortal entre los Dioses por la supremacía en el Mundo se extendió por espacios temporales inconcebibles para la mente humana. En los campos de batalla, Atenea estaba siempre rodeada de jóvenes guerreros que venían de todos los lugares de la Tierra para protegerla. Eran jóvenes verdaderamente dotados de Coraje y Fuerza. Sus golpes cortaban el aire, sus patadas desgarraban el suelo. Esos Guerreros de la Esperanza surgían siempre que el mal amenazaba con esparcirse por el mundo. Pero sus nombres se perdieron en el Tiempo y son ignorados hasta por la misma Mitología Griega. Esos jóvenes legendarios y olvidados... los Sagrados Guerreros de Atenea. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------ Atenea'S SAINTS - LOS SANTOS DE ATENEA, Parte 1 -----------------------------------------------------------------------------------------------
La “Mitología” es la propia sistematización de la cultura y de sus ramificaciones desde el surgimiento de la humanidad. Es por definición, algo tan vasto que ni el más dedicado poeta épico podría narrar cada una de sus historias, y con certeza sería imposible reunir todos los relatos en un mismo libro. Por estar en evolución constante, en ella coexisten teorías dispares y hasta contradictorias, y cualquier esfuerzo en discutir o alinear las diferentes versiones no sería mas que un divertido pasatiempo. En la Antigüedad, los griegos eran llamados “Helenos” o “Pueblo de Helas”, forma como se referían a su tierra natal. Hasta los días de hoy, Grecia se intitula “República Helénica” cada vez que su delegación de atletas lidera el desfile de apertura de los Juegos Olímpicos. El nombre que usamos tiene origen latino y fue adoptado inicialmente por extranjeros. Verdaderamente, la palabra “Grecia” solo existe en el idioma español, siendo “traducida” de diferentes formas en otros idiomas como “Greece”, en inglés. Esa confusión es más común de lo que se puede imaginar. Los japoneses, por ejemplo, llaman a su tierra Nipón, o Nihon, y no Japón (y sus variaciones, dependiendo del idioma), como el país es conocido en el resto del planeta. Cuenta la Mitología que el mundo como lo conocemos tuvo inicio cuando Zeus provocó un diluvio para destruir a la humanidad. Él era el más poderoso de los dioses griegos, y consideraba a la especie humana cruel y mediocre. Apenas una pareja consiguió escapar de esa catástrofe: Deucalión, hijo del sabio titán Prometeo –aquel que diera a los hombres el fuego, hasta entonces un don exclusivo de los seres inmortales– y Pirra, hija de Pandora –la primera mujer, que recibiera de los dioses innumerosos presentes-. El primogénito de esos sobrevivientes recibió el nombre de Heleno, y se volvió el legendario padre del pueblo griego.
El Santuario La morada de la diosa Atenea no queda muy lejos de Atenas, la más grande ciudad de Grecia, pero no aparece en ningún mapa conocido de los hombres. Es una montaña sagrada, completamente aislada del resto del universo, separada de nuestro mundo por estrellas y gruesos conjuntos de nubes. Ni siquiera los más avanzados y precisos satélites de espionaje serían capaces de encontrar ese lugar, enteramente cubierto por la Voluntad Superior de los Dioses y protegido por barreras divinas que repelen cualquier tipo de interferencia externa. Ese es el Santuario, cuya existencia está más allá de la lógica y de la comprensión humana. Buscarlo es lo mismo que buscar a Dios, y dudar de su existencia algo tan peligroso como cuestionar al Creador. Anochece. - ¿Por qué las estrellas están tan agitadas? – susurra Yulij, balanceando levemente sus cabellos plateados. Su pregunta queda sin respuesta: ella está sola en el observatorio astronómico, un espacio circular al aire libre localizado en la cumbre de la montaña. El cielo nocturno recuerda a un planetario, limpio y poblado de estrellas, como si la terrible polución urbana de Atenas no existiese. En el piso, bajo sus pies, hay un mosaico delicadísimo de un mapa duodecimal indicando los cuatro puntos cardinales. Aries, Tauro, Géminis, Cáncer... - Es como si las estrellas estuviesen cayendo de la Vía Láctea... Yulij está en el puesto de observadora estelar. Su traje recuerda a los usados por los antiguos griegos: un vestido blanco sobre el cual descansa una túnica escarlata, sujetada por un broche a la altura del hombro derecho. Sobre su rostro hay una máscara, pero muy diferente de aquellas que vemos en festivales o en el teatro. Es una máscara de silencio, hecha únicamente para esconder cualquier expresión de sentimiento humano.
- ... de nuevo! – otra estrella “cae” rumbo al oeste. Todos lo seres humanos nacen, mueren y reencarnan de acuerdo con los designios de las estrellas. Observarlas es una forma de percibir mejor nuestro mundo. En ningún momento Yulij desvía su mirada atenta del cielo. - El maestro Nicole bien podría estar aquí, pero fue al teatro con ese muchacho tan guapo... En lo alto del firmamento está el triángulo de puntos brillantes formado por Deneb, Vega y Altaír, estrellas de las constelaciones de Cisne, Lira y Águila, respectivamente. Hay un espacio opaco en el mapa estelar, justo debajo de la constelación de Virgo, que está cerca de esconderse en el horizonte. Es en ese pedazo de cielo vacío que Yulij ve estrellas cayendo en cantidad, formando una lluvia de llamas. - Necesito avisar a Atenea – ella es oficiante auxiliar del Santuario, y esa es su misión. Yulij llama a la diosa diciendo su nombre en voz alta. Atenea existe en carne y hueso, así como sus santos. Es la diosa protectora del Amor y la Paz en la Tierra, y se hace presente en esta región sagrada. En
un sobresalto, Yulij siente la llegada de un instinto asesino. Un escalofrío
recorre su espina, una sensación real como la hoja de una cuchilla
contra su nuca. Un enemigo: y ella está en su mira. El invasor no responde. Yulij se siente todavía más amenazada, sabiendo que hace una pregunta idiota. Nadie penetraría la región sagrada “por casualidad”. Sería imposible ultrapasar sus límites “sin querer”. -
¿Quién te envió...? Yulij está cada vez más confusa. Un ruido sofocante y su máscara de silencio cae al piso, partiéndose por la mitad. - ... y ese es tu rostro. Ella levanta las manos para cubrir su propio rostro, en un movimiento instintivo. Su oponente aprovecha la oportunidad y alcanza con un golpe su abdomen desprotegido, irguiendo su cuerpo y tirándolo con tanta fuerza al piso que Yulij pierde los sentidos. El invasor mira al mosaico en el piso con desdén, soltando una risa de burla. Ja! – el grito produce una onda de energía que recuerda el impacto de un meteorito, destruyendo el piso del observatorio, haciendo desaparecer el mapa zodiacal en una nube de polvo. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------ ATHENA'S SAINTS - LOS SANTOS DE ATENEA, Parte 2 ----------------------------------------------------------------------------------------------- Un hombre despierta de su sueño con una patada que lo lanza a más de diez peldaños escalera abajo: -
Levántate, hombre! Si estuviera en el colegio, Seiya estaría en clase de educación física. El aspecto delgado y sus menos de 1.70 m de altura no recuerdan en nada a los imponentes y musculosos luchadores profesionales. Sus cabellos forman ondas que dan la impresión de intenso dinamismo y su mirada penetrante lleva aquella energía típica de los jóvenes. Con su traje y protectores de cuero, parece listo para una fiesta de disfraces. -
Muchachos! Ustedes son la guardia nocturna, tienen que vigilar el Santuario
sin dormir. Seiya habla con autoridad, como si fuese un sargento comandando su tropa. - Es por esas y otras cosas que ustedes nunca dejarán de ser soldados rasos – completa al apartarse del grupo, dejando atrás a los soldados, asustados hasta la ultima hebra de cabellos. – Se bien que esta noche de verano está perfecta para una dormida. Seiya también está de servicio, pero su vigilancia es solitaria. Fue bastante al azar haber sido escogido para la patrulla nocturna con ese calor. Tal vez hubiese sido mejor aceptar la invitación de Shun, con certeza sería divertido pasear en Atenas. “Pero ¿mirar una pieza de teatro tan vieja?, ¿qué gracia ve Shun en eso?” Pareciendo olvidarse de la molestia que le dieron los soldados hace poco, Seiya suelta un bostezo sosegado y tranquilo. En el cielo, una inmensidad de estrellas. Este siempre fue el Santuario de Atenea. Los Doce Templos de la bóveda celeste componen un camino empinado alrededor de la montaña rocosa. Son los llamadas Templos Zodiacales: Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis. Ese camino tortuoso lleva a la Sala del Patriarca y al Templo de Atenea, el más sagrado de todos. El Odeón queda al pie de la montaña, al lado de otras construcciones comunes, como casas y la torre del reloj. Así como ocurre en Delfos, famosa por su oráculo, la ciudad parece erguirse en torno del monumento sagrado. En este mismo espacio conviven diferentes estilos arquitectónicos, algunos de períodos separados por milenios. Las ruinas de edificaciones antiguas son testimonios del uso continuo de esta región a lo largo de muchas y muchas eras. Esta es la Sede de los Santos que defienden la Tierra. Desde los más antiguos mitos y fábulas, Atenea salió siempre vencedora en los combates entre dioses en furia. Todos los relatos dan cuenta de que la diosa guerrera nunca falló en su lucha por la defensa de la paz. Y en ninguna ocasión el Santuario cayó frente a fuerzas maléficas. Seiya
interrumpe abruptamente su caminata vigilante. - Aaaaahhhhh! Los gritos cogen a Seiya de sorpresa. -
Pero qué... – alarmado, sube la escalera lo más rápido
que puede, subiendo cuatro o cinco peldaños a cada paso. Un olor
penetrante y espeso de sangre hace que contenga su respiración
por un instante. El olor es tan fuerte que parece que viniera de su propia
boca. El primero tiene todos los huesos en pedazos, aparentemente triturados por una fuerza devastadora. El segundo está todo perforado, cada centímetro de su cuerpo ha sido atravesado por agujas. El tercero es un cadáver desfigurado, con la piel arrancada como la cáscara de una fruta. Son los tres guardias que hace poco dormían. Muertos. Soldados de Atenea, ¡derrotados en su santuario! - ¡Quién está ahí! – grita Seiya en dirección de los enemigos, hasta ahora ocultos en las sombras. Sólo entonces consigue distinguir a dos de los invasores que han osado manchar de sangre el recinto sagrado.
Fanarts de Marco Albiero (Italia)
- Agrios, la Fuerza Bruta – se presenta con una voz gruesa el gigante
de dos metros y medio, tan grande que llega a cubrir las estrellas.
Fanart de Marco Albiero (Italia) Pallas tiene brazos desproporcionalmente largos y espaldas curvadas como las de los jorobados en fábulas europeas. El torso retorcido está tan doblado para el frente que el rostro minúsculo y esquelético queda a la altura de la cintura de Seiya, haciendo que la criatura dirija su mirada de abajo para arriba. El monstruo parece ejercer una atracción terrible, tal vez por la pasión que los seres humanos tienen por todo lo que es extraño, la misma fascinación que nos atrajo a la Quimera. -
¿Esa armadura? – balbucea Seiya. Es un traje de diamante, que también puede ser llamado “traje de cristal”. Un traje compuesto de polígonos de cristal con un brillo hipnotizante. Seiya percibe que los otros dos invasores visten el mismo traje. - ¿Los Gigas? – pregunta el muchacho, perplejo. – ¿Qué son los Gigas? La ignorancia de Seiya al respecto de los Gigas provoca en Agrios una reacción furiosa. -
Atenea! y los santos! Como osan olvidar el nombre de los Gigas?! Los dedos del monstruo son absurdamente largos, mucho más grandes que los de una persona, y cada movimiento produce un agudo sonido metálico generado por el roce de unos con otros. El traje de diamante brilla en un aterrorizante tono rojo oscuro, haciendo que la mano de la criatura se asemeje a una araña venenosa. -
¡Tú usaste esas garras contra ellos! – protesta el
muchacho. Seiya escapa por poco de la primera embestida de Pallas, que llega a arañar su nariz y cortar algunas hebras de su cabello. Sin la menor chance de recuperarse, el muchacho es casi inmediatamente alcanzado por Agrios, que se lanza contra él como una fiera gigantesca, lanzándolo al aire. -
Ohhhhhhhhh! – el cuerpo de Seiya cae al piso con fuerza. –
Qué fuerza increíble tiene ese Ágrios! Y pensar que
él solo me rozó... Un muchacho de cabellos cortos y erizados mira a los invasores con una expresión asustada. Debe ser unos cinco años más joven que Seiya. Sus cejas fueron rasuradas, tal vez por algún significado ceremonial, y en su lugar hay un diseño curioso y peculiar. - Vine porque sentí presencias sospechosas... ¿quienes son esos tipos? – su rostro parece combinar la originalidad de diversos pueblos, pudiendo ser considerado tanto oriental como occidental. En japonés, el nombre Kiki quiere decir “demonio honrado”. Increíblemente, el muchacho se para en el aire sin ningun apoyo, después de haber surgido de la nada en el cielo. -
¿Teletransporte? Quirri! ¿Ese enano es paranormal? En ese instante, una especie de baúl rompe el espacio, surgiendo en una esfera de luz sobre la cabeza de Seiya. La claridad hace que los Gigas cubran sus ojos ofuscados. Es una caja hecha de bronce, decorada con imágenes de un caballo alado en bajo relieve. De su tapa entreabierta escapa un brillo todavía más fuerte. Los invasores observan, estupefactos, la aparición en el cielo de una estatua en la forma de un caballo alado, cubierta por un aura flameante de rayos azules y blancos. Un verdadero legado de la era de los mitos... la prueba de la existencia de los Santos. La más poderosa fuente de energía del mundo.
- ¡Pegaso! Con eso la estatua gana vida y relincha, atendiendo la llamada de Seiya, para luego dividirse en varias partes que se adhieren al cuerpo del joven. Cabeza. Hombros. Pecho. Brazos. Cinturón. Piernas. -
Haaaa! – el gigantesco cuerpo de Agrios es lanzado contra una montaña,
en un impacto tan poderoso que por poco no abre una grieta en la roca.
Él tose y presiona su abdomen con fuerza entre sus brazos, intentando
impedir que el contenido de su estómago sea regurgitado. Ni el mejor practicante de lucha o arte marcial, sea Karate, Box o May Thai, es capaz de derrotar en una única embestida a un oponente que tenga el triple de su peso. Pero Seiya es diferente: él domina la lucha de Atenea. Cuando su puño cortó el vacío, pasando bien cerca de la cabeza de Agrios, el movimiento envió una onda de choque – señal de que el golpe fue despedido a una velocidad superior a la del sonido. El golpe prueba que él es un guerrero escogido por las constelaciones esparcidas por la bóveda celeste. -
Ah, ¿es así? ¿Es así, chiquillo? – Agrios
se levanta furioso, expulsando con fuerza el aire de los pulmones. A pesar
del ataque él está entero. En verdad, sus músculos
parecen haberse expandido y su cuerpo, crecido aún más. Ese es un joven de poder legendario. Su fuerza viene de la estatua de Pegaso, que sale de la caja dorada y se rompe en pedazos para formar una impenetrable armadura protectora. Las alas del caballo se doblan magistralmente como un abanico, encajándose en sus espaldas. Su cabeza toma la forma de un yelmo y su cuerpo se transforma en un escudo pectoral. Lo que era el cuello del animal ahora cubre el brazo derecho de Seiya, mientras la cola se adhiere al brazo izquierdo y el pecho es un cinturón. Las patas delanteras y traseras se mezclan de forma compleja, protegiendo las piernas del joven de las uñas de los pies hasta los muslos. La polvareda estelar se esparce, brillando en el aire. El Cloth celestial de Seiya está completo. Es su Cloth sagrada otorgada a los santos escogidos de Atenea. - Es bueno que ustedes lo sepan – grita el muchacho. – ¡Yo estoy MUY molesto! La Cloth blanca-azulada de Pegaso provoca en Seiya una explosión de energía. -
PEGASUS RYÛSEI KEN! (Puño Meteoro de Pegaso) De repente un ruido sofocado interrumpe el golpe supersónico del puño de Seiya. El movimiento es contenido por la adamas de Thoas, el relámpago veloz, que hasta entonces se limitaba a observar la lucha. -
Enfría tu cabeza, Agrios. – dice el segundo gigante, colocándose
delante de Seiya. – ¡Tú ni percibes como ese ataque
es limitado! ¡Qué puños multiplicados ni que nada!
¡A mi me pareció que cada golpe se arrastraba como un caracol. Los tres Gigas comienzan a ejercer una presión invisible que hace que Kiki pierda la concentración y caiga con todo al suelo. -
Autch! Qué fue esa fuerza?! – antes de conseguir recuperarse,
el muchacho observa, perplejo, la llegada de un invasor más, que
aparece trayendo en los hombros a Yulij de Sextante, desmayada. Seiya no entiende por que no detectó de antemano la presencia de este cuarto enemigo. Es realmente difícil de creer. Solamente si tuviese una fuerza avasalladora alguien conseguiría aproximarse a un santo sin ser percibido. El nuevo invasor desaparece enseguida, rápida y silenciosamente, llevando a Yulij consigo. -
Desapareció! ¿Cómo? – Seiya no sabe que pensar. Los gigantes recogen sus puños, para gran sorpresa de Seiya. -
Chiquillo... nos veremos otra vez... Agrios y Pallas se cubren nuevamente de sombras y desaparecen en la noche. Thoas se detiene por unos segundos más. -
Seiya de Pegaso. Vamos a dejar que vivas para que lleves nuestro nombre
a Atenea. – dice. – Dile a ella que vaya a Sicilia si quiere
a la muchacha de vuelta. Nosotros, los Gigas, estaremos allá. Nosotros,
la descendencia de los Dioses Antiguos, nacidos de la Gran-Tierra, aprisionados
en las profundidades del vacío fantasma. - Pero que demonios! ¿Ustedes qué...? – la voz de Seiya hace eco en vano. No hay más señal alguna de los enemigos. El muchacho parece despertar de una pesadilla. Si no fuese por los cadáveres de los soldados rasos y por el olor hostil dejado por las criaturas, podría jurar que nada de aquello hubiera ocurrido. - Gigas... ¿de las profundidades del vacío fantasma...? ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------ ATHENA'S SAINTS - LOS SANTOS DE ATENEA, Parte 3 -----------------------------------------------------------------------------------------------
La sala del Patriarca queda cerca de la entrada del Templo de Atenea, más allá de los Doce Templos Zodiacales. El Maestro es el líder supremo de los Santos, el siervo más importante de Atenea. -
¿La señorita Yulij fue secuestrada? – Shun regresó
al Santuario luego de la confusión en el teatro de la Acrópolis,
presentándose inmediatamente con su Cloth de Andrómeda.
La Cloth tiene un brillo color rosa que recuerda más un vestido
de doncella que la armadura de un guerrero. Así como Shun y Seiya, Nicole es un Santo de Atenea. La sala del Patriarca está cercada por columnas dóricas y adornada con cortinas. En el centro del recinto hay un relieve más alto, cubierto por un tapete, donde queda el asiento del Maestro. Pero no tiene a nadie sentado ahí. El cargo de Patriarca está vacante. Nicole, jefe de los oficiantes, es quien tiene el cuidado de la administración del Santuario. Usted, lector, ¿sabría decir cuantas constelaciones existen en el cielo? Según los astrónomos, son 88. Pero ese no es un factor absoluto, científicamente hablando, así como no existe una opinión predominante sobre la descripción de cada constelación. En verdad, el número “88” fue una patronización adoptada por la Unión Astronómica Internacional en su Asamblea General de 1930, y se basa en el modelo del astrónomo clásico Ptolomeo. Esa cuenta “oficial” mantiene aquello que ya era conocido por las civilizaciones antiguas, al mismo tiempo en que aumenta las descubiertas más recientemente, especialmente en lo que dice respecto a las constelaciones meridionales. De cualquier forma, no tiene mucho sentido usar ese dato para contar la historia de las Cloths, una tradición que se remonta a la Era de los Dioses. Una persona se vuelve un Santo al ser escogido como representante de una constelación específica. Todo el tiempo, esos guerreros enfrentan batallas mortales para proteger nuestro mundo del Mal. Cuando su propia fuerza no es suficiente, ellos recurren a la Gracia Divina, a través de sus Cloths sagradas – por eso cada Santo tiene su propia constelación tutelar, sea ella Boreal, Austral o Zodiacal (teóricamente serían 24, 48 y 12 de cada tipo, respectivamente).
Existen tres graduaciones entre los Santos: Oro, Plata y Bronce. Los Santos de Oro están encima de todos los otros y son representados por los Doce Templos Zodiacales – las constelaciones de la astrología, que también representas los signos, como Aries, Tauro y Géminis. Los Santos de Plata son los próximos en la orden jerárquica, seguidos de los Santos de Bronce. Todavía más abajo están los soldados rasos. El Maestro es responsable por el comando de todos esos niveles – por tanto es siempre un Santo de Oro, generalmente escogido por su antecesor en el cargo. Ya los oficiales pueden ser Santos de Plata o de Bronce. Sus responsabilidades incluyen prever la trayectoria de las estrellas, monitorear señales de actividad maligna, registrar la historia y transmitir el legado de los secretos místicos del Santuario para las generaciones futuras. Algunos creen que existen 24 Santos de Bronce y 48 Santos de Plata, pero, con excepción de los doce Santos de Oro, no se sabe exactamente cuantos son los guerreros de cada estirpe. Aparentemente ni siquiera los Maestros conocen el número total de Cloths sagradas existentes. El historial del Santuario, cuyos datos son relativamente nuevos, tampoco ofrece una respuesta exacta. Según un relato reciente, la cantidad máxima posible de Guerreros Sagrados sería 78. En otro registro, ese número varía a 88. Hay quien diga que los astrónomos se basaron de alguna forma indirecta en esa anotación para establecer la cuenta “oficial” de constelaciones, pero no existen pruebas. Además de eso, esas teorías se contradicen: por ejemplo, se sabe que existió hasta muy poco tiempo atrás un Santo de Cerberos, pero esa constelación no está en la lista “oficial” de los astrónomos. El único punto en común entre las diferentes versiones es la creencia de que en ningún momento todos los trajes fueron usados simultáneamente. Tampoco podemos olvidarnos de que el universo no es algo estático. El mapa celeste está en constante transformación: muchas estrellas se incendian y se pierden como Novas, e incluso la Estrella Polar permanece inmóvil un período de millones, o miles de millones, de años. Todas las personas nacen y mueren bajo el destino de las estrellas. El firmamento y el mundo en que vivimos se reflejan el uno al otro. Si el mundo cambia, cambian las estrellas y su diseño en el cielo, o sea, cambian las constelaciones que determinan los trajes sagrados. Con eso, la propia naturaleza de los trajes de los Santos es mutante, y los Guerreros Sagrados saben de eso. A pesar de todo eso, el número “88” se tornó la respuesta patrón para la cantidad de constelaciones y Santos existentes. Pero, en los días de hoy, período en que ocurre nuestra historia, no existe ni siquiera la mitad de esos guerreros con Atenea en la Tierra. -
Por lo que Seiya está diciendo, puede haber una relación
entre la persona que me atacó en el teatro y los invasores que
secuestraron a Yulij – dice Nicole, que todavía siente algún
dolor y por eso una que otra vez comprime los músculos del rostro.
Fanart de Sexta Feria (Brasil) Yulij es un Santo Femenino de Bronce, equiparándose a Shun en jerarquía y poder de combate, aun siendo mujer. Como demostrado en el golpe que Seiya acertó en Agrios, la esencia divina de las técnicas de lucha de los Guerreros Sagrados no tiene relación alguna con fuerza bruta o capacidad muscular. -
¿Qué está ocurriendo? ¿Cuál es el objetivo
de esos enemigos? Las cortinas se abren, revelando la figura de una muchacha. Es la diosa de la guerra y la sabiduría. La eterna virgen. Zeus, dios de los cielos; Poseidón, señor de los mares; Hades, amo del infierno. Atenea, protectora de la tierra – con poder equiparado al de esas tres entidades supremas. -
Atenea – Nicole dobla la rodilla en una reverencia que se acostumbró
hace mucho a hacer. La figura femenina de la diosa es de una belleza singular. Aparenta más o menos la misma edad que Seiya y Shun, tiene largos cabellos hasta la altura de la cintura y viste un gracioso vestido blanco. No es nada diferente de una muchacha común, incluso considerando su extraordinaria belleza. -
Fueron palabras no meditadas. Perdóneme, Atenea – se disculpa
Nicole, curvándose aún más. La diosa transmite su autoridad en el modo como extiende la mano a Nicole, un hombre aparentemente mucho más viejo que ella (lo que no podría estar más distante de la realidad, como sabemos). -
Los Gigas... En la sala ahora se oye apenas la voz de Nicole, mientras los otros escuchan con atención. -
Fue en esa época que los Gigas declararon la guerra contra los
Santos, con el objetivo de dominar el mundo. Esos antiguos dioses malignos
eran diferentes de las entidades olímpicas como Poseidón
y Hades. Se llamaban a sí mismos “Hijos de la Gran-Tierra”
y se protegían con armaduras de Adamas, material todavía
más resistente que el Orichalcum. Eran seres dotados de una fuerza
avasalladora, y la batalla entre ellos y los Santos tuvo proporciones
épicas. Nuestra victoria fue conquistada a un alto precio, y apenas
gracias a la presencia de la propia Atenea en los campos de batalla. Casi
ningún Santo sobrevivió. La imagen de la muchacha refiriéndose a los Guerreros Sagrados como sus hijos es muy poética, y demuestra su inigualable determinación en protegerlos. Una diosa dispuesta a luchar por aquellos a quienes ama. -
Y lo siguiente...! – el tono más alto de Seiya interrumpe
el momento solemne. – Todavía no entendí que hacen
esos Gigas ahí, pero no me da por quedarme sentado aquí
sabiendo exactamente donde esos tipos están. ¡Yo voy hasta
allá! Todavía temiendo por la seguridad de Atenea, Nicole decide tomar las riendas de la situación, usando su autoridad como Patriarca temporal. -
Entonces van los dos – y con eso la misión es oficialmente
transferida a Seiya y Shun, que aceptan con vigor. – El primer paso
es investigar las fuerzas enemigas – añade Nicole. –
Solo entonces someteremos la decisión al juicio de Atenea. El teletransporte provoca un enorme cansancio espiritual, especialmente en una jornada de ida y vuelta sin descanso como esa. -
Le pedí a Kiki que trajera un guía de allá –
explica Nicole. El muchacho recién llegado habla con ironía y da una palmada en el hombro de Seiya, demostrando intimidad. Pero el Santo de Pegaso parece no tener la menor idea de quien se trata. El “extraño” es unos 10 centímetros más alto que él y aparenta ser dos o tres años más viejo. Tiene un tatuaje en el brazo y usa ropas desgarradas que podrían pertenecer a un chico de la calle. Su cabello largo y teñido de plateado está peinado para atrás, haciendo que su apariencia recuerde a la de un lobo. -
¿Quién eres tú? La constatación hace que Seiya, Shun y hasta Atenea vuelvan en el tiempo por algunos instantes. La presencia del amigo de la infancia trae recuerdos antiguos que iluminan y transforman el rostro de todos. La encarnación de la diosa, tan imponente hasta hace poco, parece cambiarse a la muchachita de pocos años atrás. -
¿Eres tú mismo, Mei? ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------ SICÍLIA, Parte 1 ----------------------------------------------------------------------------------------------- -
¡No puedo creer que estés vivo, Mei! – Dice, regresando
a su lugar en el avión después de haber ido a buscar algo
para beber. -
No hay razón para tener esa expresión de sorpresa en sus
caras. ¿Shun y tú acaso no están vivos?. Es normal
que yo consiguiera sobrevivir. - Si yo los llamara para pelear
algún día, perdería con certeza. Exactamente como
Shun, que vivía llorando... Ustedes ahora son Santos. Yo no lo
conseguí. En este punto es necesario interrumpir la historia para hacer un pequeño viaje al pasado. Las luchas libradas entre Atenea y otros dioses por la posesión de la tierra son llamadas “Guerras Santas”. La última de ese tipo ocurrió hace poco más de diez años atrás cuando la nueva reencarnación de Atenea descendió en el Santuario. La diosa era apenas un bebé y tuvo que enfrentar un ataque.
Los aspirantes fueron sometidos a bosques infestados de animales salvajes, desiertos insoportables, montañas donde respirar es un suplicio, planicies gélidas donde el frío lleva a una persona a una muerte en menos de cinco minutos. Islas volcánicas con calor infernal y gases tóxicos. Prácticamente todos los hijos de Mitsumasa Kido murieron en ese proceso, enviados al infierno por su propio padre. Apenas diez de ellos consiguieron completar ese entrenamiento extremo y, elegidos por las constelaciones, volvieron milagrosamente con sus Cloths sagradas. Entre esos pocos están Seiya y Shun. No hay tiempo para extender detalles del conflicto que ocurrió en el Santuario que fue conocido como “La Revuelta de Saga”. El lector interesado puede buscar información en una biblioteca, donde encontrará registros de esa serie de batallas. Fueron 13 años desde el encuentro del héroe Aiolos con el viejo Kido, pasando por el despertar de Atenea (Saori Kido) y culminando con la derrota de Saga, cuando finalmente la diosa consigue regresar a al recinto sagrado. Entre los aspectos más dramáticos
de ese periodo está el descubrimiento, por parte de los 10 huérfanos
sobrevivientes, de que la nieta del viejo Kido, a la cual algunos llegaron
a odiar, era en verdad la diosa Atenea. O el hecho de que su padre los
ofreciera en sacrificio para criar Santos Guerreros que vivirían
para defenderla. No podemos olvidar que el costo de innumerables sacrificios e incontables pérdidas y gracias al grandioso amor de Atenea es que la paz en la tierra sigue preservándose. -
¿Seiya, tu fuiste mandado a Grecia, cierto? La simpatía que los tres jóvenes sienten por el otro tiene raíces mucho más profundas que la camaradería ganada por haber sobrevivido al entrenamiento para volverse Santo. A pesar de tener madres diferentes, son todos hermanos. -
¿Tú sabías sobre nuestro padre? – Pregunta
Shun, cuidadosamente. -
¿No fue contigo, Seiya, aquella historia de “Sé mi
caballo”? De hecho, no todos tienen acceso al nombre de los Santos. Es una especie de secreto militar, como muchas de las informaciones sobre la Región Sagrada. Soldados de jerarquía inferior, como Mei, en general conocen un número mínimo de Santos. Shun dice los nombres de sus hermanos sobrevivientes, uno por uno: - Shiryu, Hyoga, Ikki Mei se emociona con la lista de
Santos sobrevivientes. Consigue recordar los rostros de cada uno de ellos. En ese momento el alto-parlante anuncia que ya están sobrevolando espacio aéreo Siciliano. El viaje de Grecia hasta ahí fue corto para matar dudas. Seiya y Shun corren en dirección a sus Cloths, en cuanto a Nicole, que no participó en la conversación por estar pilotando el avión, anuncia secamente: - Vamos a abrir la puerta trasera
y disminuir la altitud. Ustedes tres van a saltar.
Fanart de Evann (Brasil) Tal vez el lector está sorprendido con que un Santo como Nicole, de la Constelación de Altar, sea capaz de pilotar una aeronave de tecnología avanzada como este Tiltrotor. Sin embargo, el hecho de que los Santos de Atenea sean entidades completamente aisladas del mundo cotidiano, no significa que no se relacionen con él. Su misión no es proteger un universo fantasioso de cuentos de hadas, sino el planeta donde vivimos. Los Santos también son mutables, así como el cielo y la tierra, evolucionan con ellos. Sin embargo conforme a la idea de lanzarse al vacío, Seiya avanza con Shun hacia la parte trasera, que está abierta y deja entrar a la cabina intensas corrientes de aire. Está a diez metros de altura, por eso no alcanza a tentar usar paracaídas. -
¿Listos? – Pregunta Mei, su voz abochornada por el sonido
del viento cortante, y entonces: - Fiu! – Salta del avión. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------ SICÍLIA, Parte 2 -----------------------------------------------------------------------------------------------
Si pensamos en la Península Italiana con su forma de bota, la isla de Sicília queda a pocos kilómetros del pico del zapato, separada del continente por el Estrecho de Messina. Es una ubicación privilegiada en el Mar Mediterráneo: Desde su extremo oeste, es posible divisar el continente Africano.
Esa es la mayor isla de la región, con más o menos la misma
área de Sergipe, en Brasil, su formato triangular le ha ganado
el apodo de Trinacria (Isla de tres puntas). Sicília tiene un clima
ameno y suelo fértil, que, junto con su posición estratégica
en el mapa europeo, fue objeto de innumerables disputas y guerras a lo
largo de la historia. El
trono Siciliano pasó por varias familias y tradiciones monárquicas:
El Sacro imperio Romano Germano; La Casa de Anjou, francesa: Los de Aragón,
españoles; Y la de Habsburgo, en el siglo XIX, se fundó
la región de Nápoles, en principio se le conocía
como “El Reino de las dos Sicílias”. Finalmente, en
1861, Sicília fue anexada a Italia, país con el cual forma
parte hasta hoy, a pesar de su cultura y trayectoria histórica
completamente independientes.
- ¿Qué te viene a la mente cuando oyes hablar de Sicília?
– pregunta Mei. Los amigos se refugiaron en un islote pequeño
y oscuro, de donde Mei observa el antiguo teatro de Taormina. Llegaron
ahí después del arriesgado salto: Lo que sería suicidio
para las personas normales pero no es nada comparado al entrenamiento
que los tres habían vivido para volverse Santos.
El
área urbana de Taormina es antigua y, como ocurre en muchas ciudades
europeas, predominan las aceras y calles estrechas. El pavimento es todo
hecho de piedra, completamente inadecuado para los automóviles
de hoy en día, y prácticamente no existen estacionamientos
ahí. En el camino 114, al lado del mar, parten góndolas
llevando turistas que visitan la ciudad.
- El monte Etna – Susurra Shun. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------ SICÍLIA, Parte 3 -----------------------------------------------------------------------------------------------
Fanart de Marco Albiero (Italia) ¡Soy
Enkelados! ¡El sumo sacerdote de los Gigas! |