[ JAMIR
I CINCO PICOS I SIBERIA
I ISLA ANDROMEDA
I ISLA REINA MUERTE
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La isla espectro es aquella a la que acuden Seiya y sus amigos para recuperar el casco de la armadura dorada de Sagitario que los llamados caballeros de los abismos, liderados por Giste, les arrebataron en una confrontación en un petrolero de la fundación Kido. Se trata de una isla desconocida en medio del océano pacífico con un aspecto bastante tétrico. El hogar de Giste y compañía, tiene forma de calavera, como en los juegos de Espada y Brujería, es salvaje, parece deshabitada desde hace muchos años y en ella se aprecia un castillo en lo alto de una cumbre.
Giste es una mujer caballero que vive exiliada en esa isla por orden del patriarca (Saga) junto con sus tres caballeros de los abismos: serpiente marina , tiburón (aunque por sus colores sería una orca) y medusa, como castigo por causar catástrofes contra la naturaleza. Estos son llamados para derrotar a Seiya y los demás caballeros de bronce, y así recuperar la totalidad de la armadura dorada de Sagitario en beneficio del Santuario. Para ello son enviados a sabotear un petrolero de la fundación Kido, llamando así la atención de esta y, lo que más les interesa, que les traigan el casco de oro. Tras fallar en su intento, Giste aparece creando una ilusión de barcos piratas atacando el petrolero y gracias al desconcierto producido roban a los protagonistas el casco y desaparecen en el horizonte sin dejar rastro. Con los medios técnicos de la fundación, logran interceptar el paradero de los ladrones con una foto de satélite. Nuestros protagonistas se trasladan en helicóptero a la isla en cuestión pero no consiguen aterrizar normalmente debido a un temprano ataque de Giste que destruye el aparato. La narración no tarda mucho en dirigirse a una dirección determinada: hacer que los ataques de los bichejos de la isla y los tres caballeros de los abismos vayan eliminando a los caballeros de bronce uno a uno (y perdiendo la vida en el intento), hasta dejar a Seiya como único candidato a héroe del capítulo.
Caen todos al mar y se tienen que pelear, primero con el caballero-espectro de la serpiente marina en las inmediaciones de la costa, que es vencido por Hyoga, el cual queda maltrecho por el choque. Una vez en tierra escalan uno de los acantilados gracias a las cadenas de Shun pero son atacados por millones de insectos durante la ascensión, ya en la cumbre se miden con el caballero-espectro del tiburón, que es derrotado por Shiryu.
Más tarde se internan en la selva, donde son atacados por bandadas de murciélagos, siendo Shiryu el más afectado por las picaduras. Shun y Seiya avanzan juntos por el río hasta se planta frente a ellos el caballero-espectro de la medusa, que derrotan conjuntamente, quedándose pero atrás Shun, afectado por las descargas eléctricas de su adversario. Seiya consigue salir ileso de los combates y se dirige solo al castillo de la isla.
El castillo es claramente de estilo medieval ya que tiene grandes muros, está muy fortificado y se sitúa en lo alto de una cumbre o monte para ser menos accesible al enemigo. Posee varias torres y almenas e innumerables ventanas por todas sus caras. Tras pasar la típica puerta medieval situada tras un gran foso, Seiya accede al interior del castillo.
El interior es espacioso y frío además de carecer de cualquier ornamentación en las paredes o techo (a excepción de alguna columna). Todo el lugar está en penumbra, también debido a que afuera es de noche. Seiya sube las escaleras y llega a una gran sala circular situada seguramente en alguna almena del castillo, esto se explica por su forma y porque es en una almena donde estaba Giste cuando llegó el helicóptero y desde la que lanzó su ataque hipnótico. En esa sala hay una pared que tiene una gran escultura de un monstruo o un diablo y bajo ella un gran número de cascos de la armadura de oro de Sagitario. Seiya consigue descubrir cuál es el original lanzando un ataque contra ellos y destrozando las copias. Por mucho que quieran hacernos creer que forma parte de la lógica del combate, a nadie escapa el hecho de que decirle a una mujer que se es capaz de distinguir su presencia entre las dobles debido a su olor, es equivalente a llamarle sucia…. Con todas las letras. O sea, que ya comenzamos faltando al respeto. Basta con que Giste deje los jueguecitos ilusorios, salga de su escondite y se ponga seria para que Pegaso se vea reducido e inmovilizado por sus garras. Pero claro, los guionistas siempre tienen un as guardado en la manga. Al igual que pasó con Fénix, enseguida una voluntad justiciera se apropia de la armadura de oro, acudiendo en defensa de su protegido e impactando de forma brutal en Giste, que lógicamente no se esperaba tal ataque procedente de un objeto supuestamente inerte. Tras rozar la muerte, Seiya consigue vencer a Giste con la ayuda del casco de oro.
Lo peor está por llegar. Con su rival en el suelo, boca abajo y atontada por el golpe, Seiya se lanza al más vergonzoso de los ataques que se han visto jamás en la serie: usa los Meteoros de Pegaso contra un adversario en situación de indefensión. Ni siquiera los más villanos se han atrevido a caer tan bajo.
Y para rematar la faena, vemos que la dura contrincante, sin su máscara, nos desvela un bellísimo rostro vencido por las lágrimas de la derrota. Sus palabras son ya la gota que colma el vaso: nada más y nada menos que define a Seiya como "recto y leal en el combate". No ha tenido suficiente la pobre con ser vencida de forma tan vil, sino que encima le obligan a soltar semejante chorrada. Pues anda que, si llega a ser sucio, se la habría tirado antes de morir. En fin. Cuesta creer que los guionistas no se hayan dado cuenta de que han sumergido a Seiya en el lodazal de lo más miserable y abyecto. Pegaso abandona el castillo coincidiendo curiosamente con la salida del sol que nos deja ver el castillo con un bonito color blanco y toda la isla bien iluminada.
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