ESCENARIOS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

05.- Segunda Prisión (daini purizun), Templo egipcio
Los pecadores del deseo son empapados por una lluvia fría y devorados por Cerbero

PUERTA DEL 2º CÍRCULO INFERNAL

Una vez atravesado el valle del viento negro y sus poderosos vientos, Seiya y Shun llegan a “La Segunda Prisión” del Meikai, Daini Prison. 第二プリズン (Daini Purizun) que se corresponde en realidad con el Tercer Círculo del infierno de Dante (siempre debido al desfase de una prisión). Aquí se castigan a los avaros y condenados por la codicia quienes son golpeados por una fuerte lluvia fría que atraviesa sus ropas e incluso la carne de sus cuerpos, alcanzando sus huesos, luego son juzgados por el espectro Pharao de Esfinge (Sphinx) y casi siempre sirven de comida a Cerberus, el perro del infierno.

Se trata de una zona montañosa, abatida eternamente por lluvias perforantes, donde las personas ávidas (culpables de pecados de envidia), corroídas por el deseo, codiciosas y avariciosas, son golpeadas y empapadas por una lluvia torrencial, fría, negra y continua, pesada y helada.

Se aprecia sobre la captura de la OVA 3 del Meikai que llueve cuando Seiya y Shun llegan al lugar. En efecto, como hemos precisado anteriormente, antes de llegar a la propia prisión tuvieron que cruzar el "Valle del Viento Negro" donde reinan vientos violentos y cae una lluvia helada.

En esta prisión las almas de los condenados también son presa como alimento de su guardián Cerbero o Cerberus (地獄の番犬 ケルベロス pron. jp. Jigoku no Banken Keruberosu), un enorme perro demoníaco tricéfalo de Hades y guardián del Infierno, su plato preferido son los cadáveres, que devora implacablemente. Esta criatura no come habitualmente personas vivas, pero aprecia su sabor. Salvaje y grotesco en apariencia, emite un olor fétido. De hecho, al entrar en la prisión, se puede sentir un olor muy fuerte procedente de la criatura, bestia que fue derrotada temporalmente por Seiya y Shun.

Asimismo, el specter Pharaoh de Esfinge, que lleva también un nombre asociado a Egipto, es su maestro o tutor, guardián de la prisión y encargado de cuidar a Cerbero.

En la Divina Comedia de Dante, se mencionan a la vez las inclemencias del tiempo como el perro de tres cabezas, pero Cerbero lleva en realidad el nombre de Mumphrée. Sobre este punto, Kurumada se inspiró más bien en la mitología griega para el nombre, que de Dante.

En efecto, Cerbero (Kerkéros) es también el famoso perro de Hades que custodiaba la entrada al Inframundo. No es un perro gigante por contra. En lo que se refiere a su aspecto, es un poco extraño, hasta un poco grosero. Es necesario reconocer que no es común la forma en que Kurumada representa al can Cerbero, perro que aunque según la mitología es grande y monstruoso, su tamaño no es tan exagerado, y sus cuellos son muy largos, la razón es que Kurumada se inspiró en un famoso cuadro de Gustave Doré.

Jigoku no Banken. 地獄の番犬 → (じごくのばんけん) (El Perro Guardián del Infierno)

Cerberos / Cerberus / Kerberos. ケルベロス (kana) / Κέρβερος (griego) (Keruberosu / Kérberos) en latín es Cerberus “Cerbero” en español. Perro Del Infierno Cerbero y también nombre de un Cloth de Plata. Su nombre según los letrados (pero no confirmado ni siquiera en la actualidad) puede venir de las palabras griegas (kêr, erebos). Y se traduciría como “El Demonio Mortuorio de la Oscuridad”. Cerbero también tiene otro nombre Κυνα του ̀ Αιδου (griego) transliterado como Kuna tou Aidou y en latín se escribe Cyna Hadum. La traducción al español de este último sobrenombre es “El Perro de Hades”.

He aquí un pequeño extracto de la Divina Comedia de Dante, donde se evoca este círculo del infierno (Infierno, Canto VI):

"Este es el dominio de Mumphré, bestia cruel y monstruosa, que ladra como un perro contra las almas que son sumergidas aquí. Sus ojos son rojos, su barba es grasienta y de color negro, su vientre grande y está armado con garras de las patas; desgarra a los espíritus, los desuella y desmiembra. La lluvia los hace gritar con los perros, en uno de sus flancos, hacen un escudo y en el otro flanco, se giran a menudo los desgraciados infieles".

Divina Comedia, Borde Infernal VI (Gustave Doré) Le Scribe du Sanctuaire, Vincent (Fra)

En el centro de la prisión se erige un enorme templo, construido siguiendo los cánones arquitectónicos egipcios, la fachada de esta segunda prisión imita de hecho a un monumento egipcio muy célebre, conocido como el templo de Ramsés II en Abu Simbel, y por una buena razón, es innegable que esta prisión se inspiró en el templo egipcio en referencia al Specter guardián, Pharao de Esfinge. El interior del templo está decorado con jeroglíficos.

Evidentemente este edificio no existe en la versión de Dante, de hecho ninguna de las construcciones presentes en la versión de Kurumada procede de la Divina Comedia, aparte de las murallas de la ciudad de Dité, pues el infierno visto por Dante está vacío de toda arquitectura. Además, la presencia de Cerbero en esta parte del Inframundo es un préstamo de Dante, ya que en la mitología griega el animal es designado como guardián de la entrada del reino de los muertos.

Templo de Abu Simbel

El modelo utilizado no deja ninguna duda (para convencerles una pequeña fotografía, es bastante obvio). Este es el Templo de Abu Simbel, ubicado en Nubia, al sur de Egipto, que fue construido y cavado en la roca en el 1244 A.C. como un monumento en honor al faraón Ramses II, de la XIX dinastía, y a su esposa Nefertari, para conmemorar su supuesta victoria en la batalla de Kadesh y mostrar su poder a sus vecinos nubios. La fachada incluye cuatro estatuas colosales sedentes del mismo faraón Ramsés II, esculpidas en la roca, en la pendiente del acantilado, cada una mide 20 metros de altura de los pies a la cabeza y representan al propio faraón sentado en un trono con la doble corona del Alto y Bajo Egipto.

Por motivos estéticos, Kurumada reconstruyó una de las estatuas rotas en la fachada. Después de la Máscara de Tutankamón, esta es otra de las obras de los dos más grandes faraones del antiguo Egipto, ¿qué más lógico para ilustrar la fuerza del nombre que hace referencia a estos legendarios señores?.

Este sitio histórico muy conocido se encuentra a 270 kilómetros al Norte de Asuán, en el banco occidental del Nilo, entre la 1ª y la 2ª catarata de Nubia, en la Baja-Nubia. Fue descubierto en 1813 cuando se encontraba cubierto por la arena. Fue amenazado un tiempo por las aguas del río, debido a la destrucción de la presa de Asuán, por lo que fue salvado por la UNESCO, entre 1964 y 1968 fue trasladado 210 metros piedra a piedra por 900 hombres, para evitar que fuera cubierto por las aguas. El edificio de alguna manera ha "vuelto" del mundo de los muertos y tiene un rol adecuado en la saga de Hades.

El templo divino no es para el egipcio un lugar de plegaria o de recogida a la inversa que las catedrales cristianas. Es un lugar cerrado y reservado a personal privilegiado, escogido para velar por la divinidad y ayudar a mantener la cohesión del mundo. La organización del templo refleja la del universo que emerge del caos original. Cada dios esta preservado de ese desorden en lo más profundo del templo, protegido por salas sucesivas, de acceso ilícito y controlado.

Una vez atravesada la pilona penetramos en un pasillo antes de acceder a la sala de recepción, donde se erigen 8 pilares con colosos adosados de 10 metros de altura del rey en pie, con los brazos cruzados, llevando las insignias faraónicas que son el cetro y el látigo, en la cabeza llevan los símbolos del sur y el norte de Egipto, la corona blanca y el pschent. A continuación se llega a la sala hipóstila, un verdadero bosque de pilares típicos egipcios. Esta jungla de columnas vegetales evoca la fecundidad de la tierra. Todas estas salas están excavadas en la roca, con una profundidad de 55 metros de longitud.

La función de este templo es múltiple, servía como emblema oficial que marcaba la entrada en tierra egipcia, de cámara acorazada para los botines o tributos de guerra, de lugar de divinización de la pareja real y de centro de exaltación de la fertilidad.

Columna del Santuario de Karnak - Le Scribe du Sanctuaire, Vincent (Fra)

En el interior de la Segunda Prisión, Seiya y Shun descubren una decoración con estilo arquitectónico egipcio. Las columnas tienen una forma bastante característica: de hecho, se inspiran en las del inmenso complejo que representa el Santuario de Karnak en Luxor, Egipto, consagrado al dios Amón. Entre todos los templos que lo componen, el lugar más impresionante que es la gran sala hipóstila, que es un verdadero bosque de columnas, una columnata monumental enlaza dos patios, el tejado reposa sobre 122 columnas de más de 21 metros de altura, colocadas en nueve hileras.

Imágenes de gravados y bajorrelieves egipcios en los que se inspira el personaje de Pharaoh (un pequeño “surtido" de diferentes representaciones a modo de muestra).

Psychostasia - Le Scribe du Sanctuaire, Vincent (Fra)
El libro de los muertos en la mitología egipcia

La técnica especial de Pharaoh de la Esfinge “Balance of Curse” (Balanza de la Maldición), viene de "El Libro de los Muertos" egipcio, donde se ven los juicios de las almas de los difuntos. Hace referencia a la Psychostasia ("psicostasis" o "pesaje del alma"), comúnmente llamada el “Peso de las almas”. Se trata de un elemento muy importante de la mitología egipcia.

La vida de ultratumba es una de las grandes preocupaciones de la condición humana. Todas las culturas han reflexionado de una u otra forma sobre lo que pueda ocurrir después de la muerte. Los mitos sobre la muerte y el sentido último de la existencia se encuentran en el origen de todas las religiones y en cierto modo han condicionado las estructuras sociales y económicas de las grandes civilizaciones históricas.

El testimonio de fe en la vida del Más Allá que tenían los egipcios y el afán por el equilibrio o la simetría se prueban en el Libro de los Muertos. El juicio de Osiris era el acontecimiento más importante y trascendental para el difunto, dentro del conjunto de creencias de la mitología egipcia.

Este precioso papiro egipcio del Libro de los Muertos de Ani datado en el siglo XIII antes de J.C (1240 a.C.), conservado en el Museo Británico de Londres, es uno de los fragmentos más apreciados, contiene una ilustración del “Peso de las almas” del tribunal de Osiris, celebrado en la Duat, el inframundo egipcio, y es de ella que se sirvió Kurumada como modelo para este caso.

En esta escena de juicio vemos al dios Anubis, el señor del inframundo, con su típica cabeza de chacal, quien llevaba al difunto a la Sala de las Dos Verdades y extraía mágicamente el Ib (el corazón, que representa los actos pasados terrenales, la conciencia y moralidad) y lo depositaba sobre uno de los dos platillos de una balanza. El Ib era contrapesado con la pluma de avestruz de Maât (símbolo de la Verdad, Justicia y Armonía Universal), situada en el otro platillo. Mientras, un jurado compuesto por dioses le formulaba preguntas acerca de su conducta pasada, el difunto tenía que responder ante ellos las 42 negaciones de haber realizado actos impuros (el muerto debía recitar las llamadas "confesiones negativas", una lista de pecados que el fallecido negaba haber cometido mientras habitó el mundo de los vivos), rogando previamente a su corazón, allí presente, que no le contradijera, y dependiendo de sus respuestas el corazón disminuía o aumentaba de peso, Pero a Osiris no le bastaba con esto; incluso los muertos pueden mentir. Para verificar las palabras del espíritu del fallecido se procedía al pesado del corazón del mismo (no obstante, los egipcios, que eran muy precavidos, no se fiaban ni de su propio corazón en un momento tan crucial. De modo que entre los muchos amuletos con que solían enterrarse se incluía uno en forma de escarabajo, colocado encima del corazón). Thot, dios de la escritura, con cabeza de Ibis (ave con cuello largo y pico curvado hacia abajo) actuando como escriba, supervisa el peso y escribe los resultados en su paleta, que entrega a Osiris, mientras que el difunto expone su defensa.

Arriba vemos la asamblea numerosa de los dioses que han de juzgar al difunto, que portan la cruz de asas, la cruz de la vida. Los dos primeros son Horus, con su típica cabeza de halcón (el ojo vigilante de Horus, en lo alto, representado de forma esquemática y símbolo de la clarividencia ocupa un lugar destacado en el habitáculo del dios de los muertos), y Osiris, dios de los muertos y de la momificación que preside dicho tribunal sentado en su trono, con sudario blanco y tez de un intenso verde (representado a mayor tamaño en un habitáculo independiente, con el bastón curvado y el flagelo en sus manos, que hacen alusión a su poder y al Bajo y Alto Egipto), acompañado detrás por sus hermanas Isis (también su esposa) y Neftis, así como 42 jueces -que representaban los 42 nomos o provincias del país-. A veces el mismo Ra en persona dirige la asamblea. La diosa Ammyt (la "devoradora de los muertos" o "devoradora de corazones") un ser con cabeza de cocodrilo, piernas de hipopótamo y melena, torso y brazos de león espera, sobre un pedestal, dispuesta a devorar el corazón si su peso es mayor que el de la pluma, lo que determina que el alma juzgada es culpable.

Esta pintura posee una rica iconografía que se desarrolla en una temática de imágenes de la ubicación en las tumbas, iconografía con la que se quería dar una muestra de cómo era la vida del difunto en la tierra y cómo será en el “Más Allá”. Por supuesto, se trata de un asunto mitológico y funerario.

Para que un hombre pueda viajar al más allá después de su muerte, es necesario que su cuerpo sea preparado con ese mismo ritual: se vacía de sus órganos, se impregna de sal para evitar que se descomponga, se rellena entre otras cosas arena y de especias, y se envuelve en tiras de lino. Finalmente, se le abre la boca para que pueda volver a recibir el aliento de la vida.

Las cosas no eran fáciles para un egipcio antiguo cuando se moría, ya que la vida en el Más Allá no estaba asegurada. Antes de presentarse ante el tribunal de Osiris guiado por el dios Anubis, el difunto tenía que atravesar el Duat, el mundo subterráneo, una especie de recorrido lleno de trampas, y hacer frente a muchas dificultades y a peligrosos monstruos, genios y demonios, criaturas malignas y benignas que le intentarían desviar de su camino e impedir que llegara a la Sala de las Dos Verdades, la del Juicio de Osiris, donde se decidiría su paso o no a los Campos de Yaru -el paraíso de los egipcios. Para no caer en sus garras debe recitar misteriosas fórmulas mágicas y descifrar las inscripciones de las distintas puertas que ha de franquear para alcanzar el más allá. Los que no saben leer deben remitirse a las fórmulas mágicas para alcanzar el más allá.

Al final del juicio, Osiris dictaba sentencia. ¿El difunto ha sido justo durante su vida en la Tierra?. Es lo que los dioses van a juzgar. En una balanza se colocan: a un lado, el alma del muerto; y al otro, la pluma de Maat, que simboliza la justicia. Si el corazón (el alma) es tan ligera al menos como la pluma, significa que el hombre se ha portado bien y merece vivir en el más allá, su juicio le es favorable, Osiris le abrirá las puertas del Paraíso y será recompensado con el derecho a la vida eterna más allá de la muerte, Osiris le daría a elegir entre entrar en los Campos de Yeru o regresar a la tierra en forma de espíritu durante el día, regresando al Paraíso montado en una barca solar por la noche.

Para que el veredicto fuera favorable: sólo lo merecía aquel que podía presentar una conducta intachable. Si no, el monstruo Ammyt, “la devoradora”, se lo tragará de un solo bocado y morirá por segunda vez. Esto se denominaba la segunda muerte y suponía para el difunto el final de su condición de inmortal; aquella persona dejaba de existir para la historia de Egipto.

La mayor parte de los “malos” son tragados por la “devoradora”, mientras que los “buenos” son aceptados entre los dioses y, a veces, incluso pueden volver a la Tierra por un breve momento. Pero algunos condenados sufren otro destino; son entregados a terribles genios de una gran crueldad, que los torturan y los devoran.

¡El ataque de Pharaoh describe exactamente el principio de la peso del alma para eliminar a su adversario, pero con una diferencia, en el ataque de Pharaoh su rival esta con vida y de su pecho le arranca violentamente el corazón!.

El arpa de forma bastante particular de Pharao es un bainit (o bint), estas arpas ajustadas se utilizaban en el antiguo Egipto. Decepciona un poco la pieza que toca Pharao, es más un "ruido" que música, ¿acaso las arpas egipcias reales hacen realmente este ruido?, a no ser que eso sea clave con el ataque del espectro (que es sobre todo una música maléfica).

El bainit es un instrumento que aparece hacia el -2550 A.C., bajo el Antiguo y Medio Imperio, los arpistas utilizaban, en posición sentada, instrumentos de seis o siete cuerdas. A partir del Nuevo Imperio, los modelos se diversifican. Junto a las arpas de altura media, proveída de un pie, aparecen instrumentos de pequeño tamaño que los músicos utilizaban apoyándolos en su hombro.

Al mismo tiempo, se encuentran arpas voluminosas (dAdAt) obligando al músico a tenerse de pie. Provistas de una veintena de cuerdas, decoradas de ornamentos florales o geométricos, enriquecidas de una cabeza en madera dorada que se fija a la extremidad superior o se adapta a la base, estas partes son verdaderas obras de arte.

El instrumento que toca Pharao es un arpa egipcia un poco "mejorada", la forma general se corresponde bastante, pero las cuerdas están dispuestas más arriba. Algunos fans sugieren que Pharaoh utiliza un kôto, término que define un instrumento tradicional japonés (lógicamente...) de cuerda, que se usa para tocar música de estilo Kabuki, el término “kôto” es usado igualmente por los japoneses para referirse por extensión a todo instrumento de cuerda, al igual que "saké" es el nombre de un alcohol suyo, lo aplican con todos los alcoholes. Lo cierto es que la lyra de Pharao no se parece a un Kôto sino más bien a la lira de la época de los faraones.

En definitiva, esta 2ª prisión de Saint Seiya Meikai y los acontecimientos que se desarrollan en ella constituye uno de los aspectos más característicos de la obra de Kurumada ya que ilustra un increíble sincretismo a nivel de inspiraciones y referencias. Aquí tenemos (casualmente) referencias al antiguo Egipto, a La Divina Comedia de Dante (obra poética famosa), a la mitología griega (Cerbero y Orfeo que aparece en este escenario también), a la pintura (Gustave Doré)... un método muy corriente en Kurumada que no hace realmente más que recolectar y reunir montones cosas de aquí y allí, haciendo mezclas muy interesantes y atrevidas para hacer algo profundamente nuevo y único, un poco como la literatura de fantasía de Tolkien en realidad.