ESCENARIOS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

07.- Tercera Prisión (daisan purizon), la Gruta
Los pecadores de vanidad y avaricia hacen rodar rocas circulares toda la eternidad

Continuando con la "ruta" del mundo subterráneo, después del campo de flores, se atraviesa un enorme camino de tierra flanqueado por dos altas paredes de roca que conduce hasta “La Tercera Prisión”, denominada Daisan Prison. 第三プリズン - (だいさんプリズン) (Daisan Purizun), donde mezquinos y malgastadores rodarán piedras eternamente.

Se trata de una especie de cañón donde los mezquinos y malgastadores, culpables que han pecado de vanidad, codicia y avaricia, han vivido una vida sin compasión y lujos exagerados, son condenados a empujar y arrastrar eternamente enormes piedras y rocas circulares, como peso por sus pecados, hasta la cumbre de una montaña para siempre, como sombras errantes. Esta prisión evoca el famoso mito de Sísifo.

Este lugar del mundo subterráneo de Saint Seiya está custodiado por dos espectros: Rock de Golem (cuyo nombre significa roca o piedra en inglés), matado en un instante por el Rozan Sho Ryu Ha de Shiryu, y Ivan de Troll, abatido rápidamente (incluso no le dio tiempo a decir su nombre) por el Diamond Dust de Hyoga, que ni siquiera interrumpe su carrera.

Los decorados de esta prisión versión Saint Seiya recuerdan una vez más un cuadro de Gustave Doré (como ocurre muy a menudo en el Meikai).

Divina Comedia, Borde Infernal VII (Gustave Doré) - Le Scribe du Sanctuaire, Vincent (Fra)

Después de que Shiryu mate a Rock de Golem, el encargado de la Tercera Prisión, se ve aparecer a un grupo de castigados que cargan piedras, como lo hacía Sísifo en la leyenda. Este es el castigo a los pecadores encerrados en esta parte del Infierno. Hay una clara semejanza entre la ilustración de Kurumada y la de Doré.

Uno de los espectros guardianes de esta prisión está asociado a una criatura famosa de la fantasía heroica y de los juegos de rol: el Golem.

El Golem es un monstruo de piedra que tiene sus orígenes en el folclore judío. Concretamente en la historia del gueto de Praga. El rabino Judah Loew de Praga, también conocido bajo el nombre de Maharal, creó un Golem con arcilla y le dio la vida colocando bajo su lengua una hoja de papel donde estaba escrito el nombre secreto de dios, además grafió la palabra EMETH (lo que significa verdad en hebreo) sobre su frente. El Golem ayudó a los judíos a defenderse contra los manifestantes antisemitas, pero un día se volvió incontrolable, y se volvió contra su propio creador. La criatura sembró la ruina y la destrucción hasta que, en el último momento, el rabino, para detenerlo, tuvo la idea de borrar la primera letra de la inscripción de su frente, convirtiendo la palabra EMETH en METH, que significa muerte. El Golem se deshizo en un montón de arcilla sin vida.

El Golem simboliza a la vez el miedo de los hombres ante sus propias creaciones, que pueden siempre volverse contra ellos. La leyenda inspiró probablemente la historia de Frankenstein de Mary Shelley, pero simboliza también el modelo positivo de una criatura con poderes excepcionales y cuya vocación es la protección de la humanidad. Así, el personaje de Superman, creado en los años 30 por Jerry Siegel y Joe Shuster, dos autores judíos, en una época donde los peligros iban en ascenso, quizás puede estar vinculado al mito del Golem.

El Golem a menudo ha inspirado el folclore yidish y también el cine alemán del principio de siglo. En el mito de Sísifo, como en el mito del Golem, existe un poco el mismo simbolismo, el del ascenso y el descenso. Un mortal pretende imitar lo divino (alcanzar la inmortalidad / crear criaturas vivas) pero estos mitos están allí para mostrarnos los límites de estos enfoques (incluso cuando uno piensa hacer el bien), parece, por tanto, bastante lógico que Kurumada haya puesto a Rock de Golem en esta prisión asociado con el mito de Sísifo.

El mito de Sísifo

Sísifo (Σίσυφος) fue fundador y rey de Éfira (nombre antiguo de Corinto), era considerado el más astuto y el pérfido de los mortales, pues llegó vencer a la misma muerte. Este rey de Corinto era tan célebre como Tántalo en el Hades. En ambos casos, no se conoce la naturaleza exacta de sus crímenes. Para algunos, era un rey sanguinario que devastó el Ática, para otros, instruyó a los hombres sobre un misterio divino.

Según la versión más extendida, un día en que Zeus había transportado a la ninfa Egine a una isla para seducirla, Sísifo denunció al rey de dioses al padre de la ninfa: el dios río Asôpo. Así que enfureció a Zeus, que llamó a Tánatos, dios de la muerte, para encadenarlo. Pero Sísifo, merced a una treta, logró dar la vuelta a la situación y encadenó a Tánatos, y nadie más se murió sobre la Tierra, hasta que Zeus hizo descender a Ares para liberar a la Muerte.

Más tarde, Sísifo pidió a su esposa Meropé, una de las pléyades, que no rindiera a su cuerpo los honores fúnebres, por eso, cuando Tánatos vino a tomarlo por segunda vez, se dejó hacer con una aparente resignación, y Tánatos fue a quejarse a Hades de la falta de piedad de Meropé. Por espíritu de justicia y piedad, Hades permitió a Sísifo que regresara a la Tierra entre los vivos para vengarse de su esposa, pero realmente, no teniendo ningún deseo de volver al inframundo, Sísifo, muy feliz de reencontrar a Meropé, vivió hasta una edad avanzada.

Cuando Sísifo murió de nuevo, el castigo de Zeus lo esperaba en los infiernos: se le condenó a empujar eternamente a fuerza de brazos una enorme roca hasta la cima de una montaña del inframundo, cuesta arriba por una ladera empinada. Pero cada vez que el desdichado llegaba a la cima de la colina, la roca se le escapaba de las manos y su peso la hacía rodar por la ladera hasta abajo sin cesar. No le quedaba otro remedio que descender y recomenzar su esfuerzo, una y otra vez, indefinidamente, sabiendo que nunca sería coronado por el éxito. Algunos sugieren que es un castigo irónico de parte de Minos: Sísifo no quería morir y nunca morirá, pero a cambio de un alto precio, y no descansará en paz hasta pagarlo. Esta lucha indefinidamente recomenzada, en una eterna rotación de pesadilla, simboliza el absurdo de una búsqueda sin esperanza. La figura de Sísifo se ha evocado siempre como paradigma de una tarea extenuante y descorazonadora.

Este mito ilustra el tema de la absurdidad, tema de predilección del escritor Albert Camus, que por otra parte hizo incluso una novela (el mito de Sísifo). Camus menciona poéticamente que la razón de su castigo obedece a su ligereza con los dioses, a quienes engañó para escapar de los Infiernos. Camus ve en Sísifo al héroe absurdo que vive su vida al máximo, odia la muerte, y es condenado a una tarea inútil, como una metáfora de la vida moderna, con el trabajo fútil en fábricas y oficinas.

En “La Divina Comedia” de Dante se encuentra un infierno similar a la 3ª prisión de Saint Seiya, se trata del 4to círculo de los infiernos (siempre debido a la traslación de un círculo entre Kurumada y Dante). Allí los avaros y los pródigos o derrochadores son lanzados después de la muerte, la pena es idéntica para estos 2 grupos de personas que empujan pesos continuamente y se insultan entre ellos. Estos pesos representan las riquezas mal amasadas o malgastadas. Resumidamente, una manera de condenar una existencia vivida de forma absurda, lo que es un pecado.