ESCENARIOS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

11.- Sexta Prisión, Gran Cascada de Sangre (Chi no Daibakufu)
Concentra las lágrimas y la sangre de aquellos caídos en el Infierno

En el caso de la sexta prisión se puede observar que es evocada con más detalle en la precuela del manga Saint Seiya ~ The Lost Canvas.

La autora Shiori Teshirogi sitúa algunos acontecimientos de su historia en “La Gran Cascada de Sangre”, Chi no Daibakufu. 血の大瀑布 - (ちのだいばくふ), una inmensa presa de sangre localizada entre el tercer valle de la Sexta prisión y la primera fosa (malebolge en italiano, "malos sacos") de la Séptima Prisión, de hecho la cascada conecta la Sexta Prisión con la Séptima.

La naturaleza de esta Cascada es propia del universo de Saint Seiya, pues en la Divina Comedia tan sólo es la prolongación del río Phlégéton. Se precisa que está formada por los dolores de los difuntos pecadores que yacen en el Inframundo, la sangre y las lágrimas concentradas de los pecadores y criminales caídos en el Hades.

Sapindus, el árbol del Inframundo

Según el manga precuela Saint Seiya ~ The Lost Canvas, desde los tiempos de la mitología un frondoso árbol, concretamente un sauce (Sapindus), de particular importancia, que crece en la Sexta Prisión del Hades, en la parte superior de la gran cascada, y se alimenta de la sangre procedente de la gran catarata. Es la única forma de vida en el Meikai, y debe su existencia al Octavo Sentido.

El Sapindus se describe como la única entidad viviente del estéril Inframundo, el resto del territorio de Hades es, obviamente, oscuro y desolado. Aunque no debemos olvidar los campos de Asfódelos de la mitología ni la zona florida donde vivían Orphée y su amada Eurydice petrificada.

Tengan en cuenta que esto es una pura invención del universo de Saint Seiya (no hay mención de ningún árbol en La Divina Comedia).

En la Divina Comedia de Dante Alighieri, entre el tercer y último valle del sexto círculo del infierno (recordemos que el infierno en esta obra es descrito como un enorme conjunto de círculos concéntricos, y a medida que se va hacia el centro, más se desciende en la oscuridad) y las malebolge (“malos sacos" en italiano, un lugar donde los pecadores son divididos en diez bolsas, cada una para un castigo diferente), que constituyen el séptimo círculo, existe una cascada de sangre.

El árbol de los infiernos se denomina Mokugenji. 欒樹 - (モクゲンジ) “También llamado el Acederaque, Melia Azedarach o Árbol de la China o incluso Árbol Barniz. El término tiene relación con el concepto Mokuroji. 木欒子 - (もくろじ) o bien 無患子 “Saponaria” o “Jabonera”, que es un tipo de planta.

El árbol del Inframundo representa esta planta en Lost Canvas, el único en todo el Meikai que produce frutas, Golden Rain Fruits [木欒子の実: Mokurenji no Mi]. Existen diversas acepciones a la pronunciación lo cual lleva a varias romanizaciones: Mokugenshi, Mokugenji, Mokkansu, Mokuroji. Y para los siguientes kanjis 無患子 su representación es Mokugenshi. También se conoce a su árbol como Árbol del Paraíso (a pesar de que en la animación esté en el medio del Inframundo).

Mokuroji= 木欒子 = (Así se lo presenta en la ova 7 de LC) y se lo nombra como "Mokugenji" (pero no sabemos por qué) Koelreuteria paniculata; es la planta con la cual se hacen las cuentas de los Juzus (rosarios budistas), en realidad sus kanjis típicos son 欒樹.

Mokugenshi = 木槵子= "Arbol de la China del Inframundo". En español conocido como Jabonera, Saponaria, Sapindus, etc.". El término Sapindus usado para denominarlo así sólo es como decir "felinos". Hay un montón. El "Sapindus mukurossi" es un árbol muy parecido, aparecido en la ova, cuyos frutos son idénticos a los mostrados por Asmita. Lo único oficial con respecto al nombre de árbol es que se usan los kanjis 木欒子 cuya romanización es "Mokuroji" pero es nombrada como "Mokugenji". En fin. Puede que sea una forma alternativa de nombrarlo.

En el siglo XVIII, siguiendo las instrucciones del maestro Hakurei, la expedición formada por Yuzuriha, Silver Saint femenino de la Grulla y Yato, Bronze Saint de Unicornio, toman un pasaje secreto situado en las cercanías del Yomotsu Hirasaka que los lleva directamente a este lugar. Allí han de traer de vuelta el alma de Tenma, Bronze Saint de Pegaso de la época, y escalar la montaña próxima a la Gran Cascada para llegar al árbol que crece allí, que debe su existencia al Octavo Sentido y se alimenta de la sangre, siendo la única forma de vida en el infierno, produce unos frutos cuyas substancias minerales son opuestas a los Surplices que permiten capturar el corazón de aquellos protegidos por la esencia de los Surplices. Los frutos han absorbido de la cascada el poder de Hades: vida donde debe haber muerte. Los protagonistas recolectaron 108 frutos y los llevaron a Jamir, donde Asmita, Gold Saint de Virgo de la época, se sacrifica mediante el uso de su máximo Cosmo para confeccionar el rosario de las 108 cuentas (Juzu o aksamala) con los frutos del Mokugenji, accesorio capaz de sellar las almas de los espectros y prevenir su resurrección. Los guerreros de Hades a esa altura no podían ser vencidos porque mediante el poder de Hades tenían la capacidad de revivir cuantas veces fuera necesario. Con la ayuda del rosario, ya que una vez muertos los Specters sus almas vagabundas no vuelvan al infierno sino que se alojen en una de las esferas. Es una trampa para las almas.

Citas en The Lost Canvas

Capítulo 25 Páginas 1 - 2
Yuzuriha: "Desde los tiempos de la mitología esta sangre era absorbida por el gran arbol. Desde que el árbol está entre los habitantes del Inframundo, la muerte no ha exitido para ellos"

Capítulo 32 Páginas 4 - 5
Hakurei: "Estos frutos son los únicos seres con vida que pueden permanecer en el Inframundo, es una de las sustancias que se encuentra en el mineral del Inframundo con el que están hechos los Surplices. Las almas de los espectros son selladas en sus Surplices para ser protegidas y convertirse en armas."

Además Tenma tiene en la misma cascada su combate de fe contra el espíritu del Gold Saint Asmita de Virgo, quien lo había proyectado ahí para guiar al joven por el camino del Séptimo sentido. El despliegue de energía provocado por el despertar de Tenma al séptimo sentido permite que crezcan muchos frutos en el árbol antes de que este sea destruido.

En sus meditaciones, Asmita entendió que para poder sobrevivir en el infierno este árbol sagrado estaba "dotado" de Cosmos, pero un Cosmos de intensidad extrema, que se manifiesta en sí en el octavo sentido - que Shaka de Virgo, en el siglo XX, llamó ‘alayashiki’. La planta se fue apropiando de ese poder a través de las semillas de sus pequeños frutos, que los Saints de Atenea descubrirán como medio para evitar que el ejército de Hades permanezca inmortal - después de todo, el árbol del infierno, al estar vivo, es la antítesis del mineral misterioso que son los Surplices, que permiten a sus usuarios no ser eliminados por la muerte. Por esta razón las semillas del árbol tienen el poder para sellar las almas de los 108 guerreros de Hades.

Este rosario será transmitido en la generación moderna y Shaka, el actual Gold Saint de Virgo, lo custodia. Este collar es muy similar al usado por los budistas y que estos utilizan para recitar los mantra durante sus oraciones. Lógico, ya que Shaka es a veces considerado como una encarnación del Buda histórico. En Saint Seiya, el número de cuentas (108) es, por supuesto, una referencia al número de Specters del ejército de Hades, y por lo tanto a los 108 males que escaparon de la caja de Pandora según la leyenda.

En realidad, este es un árbol que se encuentra en todas las regiones cálidas templadas y tropicales del planeta, existe una gran variedad india, el Sapindus mukorossi que crece en las estribaciones de la cordillera del Himalaya, lo que puede haber inspirado por sus frutos el de Saint Seiya.

El Sapindus mukorossi o árbol del jabón es una especie originaria de América Latina, de clima tropical y subtropical. La corteza, raíces y frutos se utilizan en medicina popular como sedantes, astringentes, diuréticos, expectorantes, tónicos, depurativos de sangre y contra la tos. Las nueces de la especie Sapindus mukorossi, han llegado a ser una alternativa popular a los detergentes químicos manufacturados. Esta especie en concreto, también se usa en medicina como expectorante, emético, contraceptivo, anti-epiléptico, y como alivio contra la migraña. También se encuentra en la lista de hierbas y minerales ayurvédicos (la medicina natural y tradicional india basada en el uso medicinal de las plantas) donde se usa como tratamiento de eczemas y psoriasis.

El fruto, de unos 2 cm de longitud, sirve para lavar la ropa (jabón natural), por poseer saponina, cuyas principales características son detergentes, sustancia con propiedades similares al jabón (de ahí el nombre árbol del paraíso). Una vez recogido el fruto de la Saponaria, las nueces se secan y se pelan, separando las cáscaras, La saponina se disuelve en contacto con el agua caliente y funciona como un jabón natural que limpia produciendo una espuma muy ligera y sin olor, ya no es necesario usar suavizantes. La ropa queda muy suave y con un olor muy agradable. Además preserva los colores. Con saponina, sí es posible bañarse en un río o lavar la ropa en él. Como no contamina y es natural, flora y fauna estarán a salvo. Además es totalmente biodegradable.

El árbol crece en India y en Nepal donde se utilizan desde hace siglos como detergente. Las mujeres indias usaban sus nueces para lavarse el pelo, el resultado era un cabello suave y brillante. Sapindus o Saponaria es un género de unas doce especies diferentes de arbustos y pequeños árboles perteneciente a la familia Sapindaceae. Todos contienen saponina. Por otra parte, se utiliza en las arborizaciones urbanas.

Obviamente, es por las propiedades astringentes y de limpieza de la saponina que se encuentra en los frutos que Shiori o Kurumada pensaron en utilizar las semillas de este árbol para crear el rosario japamala de Asmita, como un método de "limpieza" contra las huestes del mundo de los muertos, considerado por los japonés como de suciedad insoportable para los seres vivos, pues la muerte, para ellos, lleva consigo el estigma de la impureza, como se puede ver en el mito de Izanami y Izanagui (Ver ficha de Deathmask).

Sólo por curiosidad: las semillas del árbol Sapindus, negras y duras, fueron utilizadas antiguamente por los niños en Brasil como canicas. Cuando empezaron a ser fabricadas bolas de vidrio, estas semillas se abandonaron muy pronto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

12.- Séptima Prisión (第七獄(プリゾン), Dai nana purizon)
Dividida en 10 Fosas llamadas Malebolge, Cárceles de mármol

La 7ª prisión fue zapeada en Saint Seiya, no vimos a los Saints atravesarla. Según el mapa del Meikai del volumen 24 del manga es la mayor de todas las prisiones del infierno y está formada por 10 fosas, está basada o se corresponde con el 8º círculo de Dante en el infierno, que se divide en 10 valles concéntricos denominados fosas o malebolge ("malos sacos" según la Divina Comedia) hechos de piedra y de color ferruginoso. Es el propio infierno dentro del infierno, pero Seiya y los otros Saints no tuvieron que pasar por aquí.

Daishichi Prison. 第七プリズン → (だいしちプリズン) “La Séptima Prisión”.

En el centro de dicha planicie se abre un pozo bastante ancho y profundo. El espacio que queda entre la dura cerca y el pozo es redondo y está dividido en diez valles o recintos cerrados semejantes a numerosos fosos. De acuerdo a las obras en el mundo, las almas de los condenados caen en una de las 10 fosas de ese lugar.

Los Specters guardianes de esta prisión son desconocidos.

Las 10 fosas o malebolge, asignadas para diferentes penas cada una, albergan toda clase de estafadores, cada fosa acoge una categoría, es donde son enviados los corruptos, las prostitutas, los hipócritas, los ladrones y otros. Los castigos son los más diversos.

Séptima Prisión (Las diez fosas)

.- Primera Fosa 一の壕(マルボルジェ) - ichi no maruboruje: castigo de los rufianes y seductores, aquellos que han participado en el comercio de la prostitución y los vendedores de esclavos, son azotados con latigazos.
.- Segunda Fosa 二の壕(マルボルジェ) - ni no maruboruje: castigo a los aduladores y cortesanos, son sumergidos en un pozo con excrementos de animales infernales, de olor repugnante y pestilente.
.- Tercera Fosa 三の壕(マルボルジェ) - san no maruboruje: castigo a los simoníacos o falsos maestros de la religión, aquellos que utilizaron los puestos sagrados para realizar maldades son quemados con velas y cocidos en candelas
.- Cuarta Fosa 四の壕(マルボルジェ) - yon no maruboruje: castigo a los falsos predicadores, profetas, adivinos y brujos, aquellos que nunca dejaron de utilizar trucos extraños, vagan en parejas embozadas, con la cabeza al revés, espalda contra espalda, sin poder orientarse, y deambulan en la confusión, sus cuellos son torcidos y sus cabezas
son giradas 180 grados mientras lloran lágrimas de sangre de arrepentimiento y deambulan por toda la eternidad completamente desorientados. Nota: Esta fosa es donde Griffon Vermeer quería lanzar a Cáncer Deathtoll en el manga Next Dimension.
.- Quinta Fosa 五の壕(マルボルジェ) - go no maruboruje: castigo a los morosos, corruptos y prevaricadores o sobornadores deshonestos que trafican con la justicia, los que robaron dinero en sus trabajos o recibieron sobornos son sumergidos en una charca de alquitrán hirviente en ebullición mientras los demonios
malignos arponean sus cuerpos. (Según el funcionamiento de la técnica de sombras del Specter Violate de Behemoth en el manga precuela Saint Seiya ~ The Lost Canvas es de aquí de donde procede el alquitrán que ella utiliza)
.

.- Sexta Fosa 六の壕(マルボルジェ) - roku no maruboruje: castigo para los hipócritas, que son obligados a caminar eternamente mientras soportan pesadas capas o mantos de plomo dorado.
.- Séptima Fosa 七の壕(マルボルジェ) - nana no maruboruje: castigo a los ladrones y asaltantes, son picados y mordidos por serpientes.
.- Octava Fosa 八の壕(マルボルジェ) - hachi no maruboruje: castigo a los
intigadores, malos consejeros y conspiradores, son incinerados y arden hechos llamas.
.- Novena Fosa 九の壕(マルボルジェ) - kyū no maruboruje: castigo a los escandalosos, cismáticos y herejes, alborotadores y sembradores de discordia, son todos ellos son cortados y acuchillados indefinidamente.
.- Décima Fosa 十の壕(マルボルジェ) - jū no maruboruje: castigo a los charlatanes, falsificadores y falsarios, los alquimistas, sus cuerpos son cubiertos y devorados continuamente por la lepra. Se les pudre el cuerpo y se le llena de hongos, la desesperación hace que se arranquen solos sus carnes,
sus cuerpos permanecen en descomposición, llenos de moho y rasgados.

Algunas descripciones de las torturas administradas dentro de las diez fosas difieren extrañamente de las dadas en la Divina Comedia. A veces, se trata de simplificaciones (los mantos de plomo y oro de la Sexta fosa se convierten en pesados abrigos), pero hay dos casos aparte:

- La Tercera Fosa: las víctimas ya no están colocados en el suelo, como velas, sino que arden sobre velas. ¿Kurumada se equivocó, o bien se inspiró en una traducción errónea de la Divina Comedia?. La traducción occidental del manga dice que los pecadores son "amañados de dos cabezas, una mirando hacia adelante y otra hacia atrás." Se trata de un error de traducción del Kana, la versión japonesa menciona una cabeza inclinada hacia atrás.

FOSA número 1: acoge a los seductores.

Aquí se encuentras encerrados y condenados a ser azotados con latigazos aquellos seductores que vendían o comerciaban a las mujeres. Dante descubre allí dos filas de los condenados desnudos, avanzando hacia los dos acólitos, y los otros en la dirección opuesta pero más rápido, la multitud es azotada constantemente por los demonios. Al mirarlos Dante observa la presencia de Caccianemico, un boloñés que habría sido pagado por un marqués para que le entregara a su hermana, que ya se había prometido a otro, por ello está condenado al sufrimiento eterno. Al igual que Jasón quien, habiendo abandonado a Medea, abandona a Hypsiphyle que estaba sola y embarazada, la abandona a su triste suerte.
(Pasaje correspondiente de la Divina Comedia: Canto XVIII, parte de los infiernos)

FOSA número 2: acoge a los aduladores.

Los aduladores son arrastrados por el líquido de la cascada de sangre, los pervertidos son enterrados en basura y residuos. Estos se sumergen en un pozo de olor repugnante y pestilente, Dante reconoce a Alessio Intermini de Lucques, un halagador de todo lo posible, sus mentiras incansables le condenan a este pozo.
(Pasaje correspondiente en la Divina Comedia: Canto XVIII, parte de los infiernos)

FOSA número 3: acoge a los simoníacos (aquellos que venden o compran beneficios, favores)

El principio del suplicio de esta fosa es el siguiente: los condenados por abuso de poder ejerciendo una profesión sagrada, aquellos que cometieron crímenes por medio de su empleo sagrado, que han aprovechado sus creencias religiosas y los mandamientos sagrados en beneficio propio o para intereses personales, son quemados cocidos en candelas y encadenados en candelabros, son colgados por las piernas en la plataforma y cuando un "sucesor" llega al infierno, lo sustituye en su ubicación.

Dante y Virgilio se encuentran a Simon el Mago, quien a pesar de (como su nombre indica) sus muchas habilidades en la magia, intentó adquirir el don de hacer milagros a los apóstoles. Los condenados son colgados en una especie de mesa o superficie plana agujereada en forma de círculo "una lívida roca traspasado por mil agujeros", donde los simoníacos son colgados cabeza abajo (para simbolizar su olvido del cielo y de Dios) con sus cuerpos al aire solamente a partir de las piernas. Estos son perpetuamente "lamidos" por lenguas ardientes de fuego. Hay uno que sufre y lucha más que los otros: es Nicolás III (condenado por haber abusado de los privilegios adquiridos por su título papal, no vendía las indulgencias sino que beneficiaba a sus próximos de lo que le daba la Iglesia).
(Pasaje correspondiente en la Divina Comedia: Canto XIX, parte de los infiernos)

FOSA número 4: acoge a los adivinos y brujos

Los falsos adivinos culpables de mentir, los que hicieron falsos actos divinos, vagan en parejas embozadas espalda contra espalda, uno hacia adelante y otro hacia atrás, tienen atada su cabeza al pecho y van de derecha a izquierda, con la cabeza baja y volteada hacia los demás.

Dante y Virgilio llegan ante una masa de condenados que llora, estos fueron invertidos y caminan hacia atrás para la eternidad. Perciben a Anfiaraus (uno de los reyes que sitiaron Tebas, siendo divino, había predicho que iba a morir, por lo que intentó huir de la batalla, pero la tierra se abrió y se lo tragó para siempre) y Tiresias, que pudo cambiar de sexo golpeando de un solo golpe dos serpientes entrelazadas. Perciben también a diferentes astrólogos como Michael Scot Bonatti.
(Pasaje correspondiente en la Divina Comedia: Canto XX, parte de los infiernos)

FOSA número 5: Acoge a los sobornados y prevaricadores (los que vendieron la justicia o que violaron grave y deliberadamente sus deberes).

Los corruptos y corrompidos que cayeron en la malversación nadan en una charca de alquitrán hirviente en ebullición, arponeados, golpeados, azotados y torturados por los diablos.

Al llegar a la quinta fosa, Dante se sorprende al verla sumida en la oscuridad, nota, poco después, un enorme charco en ebullición, donde los condenados son arrojados. Un ángel negro aparece con un infeliz sobre sus hombros colgado por los pies, y lo echa en el líquido (es un veterano de Lucca, donde "por oro, todo es blanco o negro"), intenta remontar a la superficie, pero los demonios presentes lo repelen una y otra vez empujándolo al pozo de fuego. Entonces Virgilio aconseja a Dante que se aparte mientras habla con los demonios, estos últimos al verlo se vuelven amenazantes y engañosos, Virgilio los interpela diciendo que uno de ellos debe escuchar lo siguiente y luego podrán golpearlo si quieren: un demonio llamado Malequeue se avanza y le pregunta qué es, Virgilio le contesta (como muchas veces en este libro), que no iría a aventurarse a las tinieblas si no estuviera escrito en el cielo que debe atravesar el infierno con un alma aún viva (Dante). Tras estas palabras, los demonios se sienten frustrados y terminan por dejarlos marchar, dándoles incluso una escolta de diablos acompañantes para el viaje.
(Pasaje correspondiente en la Divina Comedia: Canto XXII, parte de los infiernos)

FOSA número 6: Acoge a los hipócritas.

Los hipócritas y falsos son condenados a caminar continuamente envueltos con una manta pesada de plomo a la espalda.

Dante está preocupado y se lo expresa a Virgilio, que le responde que él también está preocupado y que pronto escaparán, los demonios vienen a atraparlos. Virgilio toma el brazo de Dante y juntos logran huir hacia el sexto hoyo, donde los demonios, funcionarios del quinto hoyo, no pueden entrar. Allí ven una procesión de muchas almas que llevan vestidos largos, que exteriormente parecen de oro, pero por dentro están hechos de una capa gruesa y muy pesada de plomo. Como siempre, Virgilio y Dante preguntan a los condenados que les cuenten su historia, dos hombres se acercan pesadamente (dada su carga) son dos hermanos (monjes que supuestamente alivian el sufrimiento de los débiles y restauran el orden público, y que por el contrario se divirtieron con placeres diversos y variados ...) siendo posteriormente elegidos magistrados supremos por la República y, aunque eran de las facciones enemigas, se unieron, corrompidos para expulsar a los gibelinos de Florencia. Dante también se encuentra con Caifás, crucificado (el sumo sacerdote que aconsejó la muerte de Cristo, pues él dijo: "Es mejor que uno muera por todos y no todos por uno").
(Pasaje correspondiente en la Divina Comedia: Canto XXIII, parte de los infiernos)

FOSA número 7, el nido de serpientes: Acoge a los ladrones, que son condenados a yacer rodeados y atacados por serpientes.

Al principio del canto se narra la difícil transición hacia la séptima fosa y el cansancio de Dante, que empieza a decaer. Virgilio mediante un discurso, lo galvaniza y reemprenden su viaje hasta la fosa, que estaba llena de serpientes de todo tipo, pululando en la cavidad y acosando a los condenados, que no tienen refugio en ese pozo oscuro, corren aterrorizados y asaltados por los reptiles.

Cuando las serpientes tocan y envenenan a una víctima, esta inmediatamente se enciende y se quema, reducida a cenizas, pero estas renacen como el ave fénix, el condenado, inexorablemente se levanta, poseído por la confusión, mira y suspira, Virgilio le pregunta su nombre, es Vanni Fucci, quien robó muchos ornamentos de la Iglesia y que acusó injustamente a inocentes, estos fueron ahorcados. Al final del canto, Fucci predijo (de nuevo) el próximo exilio de Dante y la derrota de los blancos, hecho que revolucionó Florencia en esa época.

Al final de su discurso Fucci levanta las manos hacia el cielo y desafía a Dios maldiciéndolo, enseguida una serpiente se enrolla alrededor de su cuello, y otra se le ata las manos, privados de la palabra y sus brazos, huye corriendo. Poco después llega un centauro en cólera que pregunta que había pasado con el blasfemo, el centauro en cuestión es Caco, que, como cuenta Virgilio, después de haber abandonado a Hércules, derramó mucha sangre, y salió en busca de Fucci. Luego, tres espíritus aparecen de repente, uno de ellos es rodeado por una enorme serpiente, que se aferra a él de pies a cabeza como la hiedra, lo muerde y le atraviesa las dos mejillas, estaban tan conectados que no se podía distinguir entre uno o el otro durante el abrazo de modo que, finalmente, las dos cabezas no formaban más que una sola, el condenado, desfigurado, marchó también. Uno de los dos restantes es atacado por una serpiente de fuego en el ombligo, y él también se ve transformado en una serpiente.
(Pasaje correspondiente en la Divina Comedia: Cantos XXIV y XXV, parte de los infiernos)

FOSA número 8, las llamas infernales:

Reservada a los malos consejeros. Los conspiradores que en vida han urdido intrigas y complots son condenados a quemarse eternamente en un infierno de fuego y llamas.

En el suplicio del fuego a los condenados, Dante y Virgilio reconocen a Odiseo y Diomedes, Dante le suplica a Virgilio poder ir a entrevistarlos, Virgilio le responde que sí, pero será él quien les hará preguntas, porque teme que los griegos "desprecien" la lengua de Dante. La pareja pasa cerca de ellos, Virgilio los interpela, Ulises explica que, aunque él y sus compañeros tenían edad elevada, se embarcaron en una última cruzada hacia el oeste, y al ver una gigantesca montaña que se elevaba hacia el cielo (el Purgatorio) Ulises galvanizó a sus tropas para un último viaje, pero dado que ningún ser humano puede llegar el Purgatorio, el mar estalló y tragó su barco.

Tras reunirse con Ulises se encuentran con otro personaje resplandeciente: Guido da Montefeltro, quien fue un político muy hábil de la época, y cuando decidió retirarse y convertirse en monje, Bonifacio VII le pidió consejo, Guido intentó negarse, pero el Papa le prometió las llaves del Paraíso si le daba consejo, entonces aceptó y su consejo tuvo repercusiones terribles sobre muchas personas inocentes, y cuando murió Guido, Santa Francisco de Asís vino a buscarlo, pero un demonio negro lo reclamó citando el consejo equivocado que había dado a Bonifacio, y fue llevado a los infiernos.
(Pasaje correspondiente en la Divina Comedia: Cantos XXVI y XXVII, parte de los infiernos)

FOSA número 9:

Acoge a aquellos que por sus opiniones y malos consejos han dividido a los hombres, a los alborotadores que en vida sembraban la discordia. Aqui son troceados y laminados sus cuerpos.

La fosa está llena de condenados mutilados, el primero que se presenta a Dante es el profeta Mahoma, cortado en dos y en vertical "desde la garganta hasta la cintura”, sus intestinos cuelgan y caen al suelo, y cuando sus heridas cicatrizan, se les reabre a los condenados el cuerpo con una espada. También está allí el abad Dolcini, quien, perseguido por su obispo, decidió huir a las montañas, con cinco mil de los suyos para inventar su propia doctrina, Clemente V lanzó un ataque contra él y lo hizo quemar, pero Dolcini y sus compinches tenía alimentos en el frío y la nieve, Clemente V se fue con las manos vacías, y mientras tanto Dolcini fortificó y afirmó su territorio.
(Pasaje correspondiente en la Divina Comedia: Cantos XXVIII y XXIX, parte de los infiernos)

FOSA número 10:

Acoge a los alquimistas, los falsificadores, estafadores, maestros en mentiras o fraude y los charlatanes de todo tipo. Aquí son condenados a arañar el suelo, ven sus cuerpos pudrirse y su piel se les enrojece y corroe de picores y llagas.

Dante y Virgilio llegar a la fosa final, de donde salen gritos inmundos e insoportables, un olor pestilente emerge, como el de los cuerpo gangrenados. Y, de hecho, todos parecen estar afectados por la lepra, los acólitos llegar ante dos condenados sentados, que se rascan sin cesar, para sacarse en vano la corteza horrible que los cubre. Allí van a Griffolino, falsificador de moneda y alquimista, que fue denunciado y enviado a la hoguera. Dante también se encuentra con Capocchio, un compañero de estudios a quien le gustaba estafar a todo tipo de personas, y llevar a cabo investigaciones sobre la Piedra Filosofal, lo que le valió el verdugo.

También se encuentra en esta fosa Gianni Schicchi, quien se hizo pasar por Bose Donati (que murió sin testamento), se puso en su lecho de muerte para dar a Simon (su padre) su rico patrimonio. Para darle las gracias a Schicchi, Simon le dio una hermosa yegua.

Entre algunos falsificadores, allí estaban el maestro Adam, que falsificó florines para los condes de Romen, y para su propio beneficio, fue descubierto y quemado. Y entre los mentirosos: estaba Sinon (espía griego de la Guerra de Troya, fue él quien convenció a los troyanos para que aceptaron el caballo) y Putifar, que trató de seducir a José, y lo envió a prisión.