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Tauro
Aldebarán (España) El templo de la diosa Eris aparece bajo una montaña en algún lugar en Grecia cercano al santuario, tras reaparecer el alma de la diosa en forma de cometa que baja del cielo. Al pasar el cometa por encima de esa montaña provoca un gran terremoto y las tierras se hunden y los distintos templos que forman el santuario de Eris emergen del interior.
Todo el conjunto se sitúa en una ladera de la montaña y aparentemente presenta un estado ruinoso con varios templos pequeños, columnas y rocas escampadas, estatuas precipicios y escaleras, repartidos por todo el lugar. En general, el santuario se corresponde con un estilo griego clásico de orden dórico claramente ya que todo es bastante monumental y ligero de ornamentaciones.
El templo principal de Eris está situado en lo alto de la montaña en una posición dominante con respecto al resto. Recuerda mucho al famoso Partenón de la Acrópolis de Atenea en apariencia. Se accede a él mediante una gran escalera que nos lleva al centro de la fachada principal.
Sus características principales son las típicas griegas. El suelo esta tapizado por losas enormes. Se compone de una estructura de 8 x 8 filas de columnas de color marrón arenoso, sin paredes que cierren el templo por los lados. Tiene un frontón en la parte superior con algunas esculturas y el templo carece de techo o tejado. En su lugar existe una estructura de vigas de piedra que unen las columnas en su parte superior. De esta manera, al carecer de paredes y techo, el templo es muy luminoso y abierto al exterior como si fuera simplemente un pasillo de columnas sin más y permite una buena vista de todo el valle, las montañas vecinas y el sol crepuscular.
En el fondo del templo junto a la pared de la montaña existe una especie de altar ligeramente elevado con respecto al suelo en el que hay un hueco flanqueado por dos esculturas que representan figuras humanas con los brazos cruzados, y en el centro una cruz de piedra donde la diosa Eris tiene maniatada a Saori para extraer su energía vital con la ayuda de la manzana de oro, con la intención de regenerar su carne y su sangre, y recuperar así su cuerpo. Esta manzana absorberá el alma de Saori, su muerte devolverá a la vida a Eris ya que mientras tanto posee el cuerpo de Irina, la niñera del orfanato donde se crió Seiya cuando era pequeño y no posee aún todo su poder de diosa. Para llevar a cabo sus planes, la diosa Eris resucita a varios caballeros de plata del pasado que le obedecen como guerreros fantasmas para recuperar su gloria perdida en el olvido, Maya de Flecha, Orfeo de Lira, Crayfuss de Cruz del Sur, Jan de Escudo y el legendario Jaga de Orión. Seiya y sus compañeros consiguen derrotarlos sucesivamente.
La diosa Eris no forma parte de los dioses mayores aunque sea hija de Zeus y la hermana gemela de Ares, con quien se entiende muy bien. Fue concebida cuando la diosa Hera toco una flor. Es la diosa de la discordia y tenia por costumbre crear recelos que llevaban a las guerras en beneficio de su hermano, a quien acompaña sobre el campo de batalla haciendo crecer el odio entre los combatientes. En Saint Seiya lleva en su mano un curioso tridente que desprende una luz cegadora, Cuando muere todo el conjunto de templos se vuelve a hundir en las entrañas de la montaña provocando otro terremoto que dejará el lugar casi como antes.
MITO DE LA MANZANA DE ORO
La disputa entre las tres diosas no se hizo de esperar, y como no había solución al problema ya que los dioses no querían tomar partido por ninguna de ellas en detrimento de las otras dos, Zeus envió a las diosas al monte Ida, en la Tierra, lugar a donde el dios Hermes se encargaría de llevar a Paris, príncipe troyano, elegido para dar el veridicto sobre tan importante cuestión. El joven primero tuvo miedo, luego cada diosa le ofreció lo que estaba en sus manos para que la eligiera: Atenea le ofreció la sabiduría y el triunfo en la guerra, Hera el poder y la riqueza y Afrodita a la mujer más hermosa del mundo. Paris eligió a Afrodita. Fue debido a esta promesa que Paris raptó a Helena de Troya, causa del largo conflicto bélico entre aqueos y troyanos.
Finalmente Eris logró su cometido, pues provocó la confrontación entre las diosas que derivó en un conflicto de diez años entre los mortales. Según la versión posterior de “Los Trabajos y los Días” de Hesíodo, habría que distinguir dos diosas con este nombre. La primera, perniciosa, hija de la Noche (Nix), y la segunda representante del espíritu de emulación que Zeus ha puesto en la Tierra, a modo de estímulo. De esta forma, es ella quien pone al artesano celoso del artesano, al pintor del pintor, etcétera, y es ella quien inspira en cada mortal el gusto por su propio oficio, es decir la vocación. Esta diosa se representa la mayoría de las veces como un genio femenino alado, semejante a las Erinias. |