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Estatua de Satán y Trono de Lucifer

El trono sobre el que se sienta Lucifer es un dragón de 7 cabezas, una alusión a la forma adoptada por Satanás en el Apocalipsis, llamado "La Bestia", que posee 7 cabezas de dragón o serpiente y diez cuernos.

Lucifer, el también llamado ángel caído o príncipe de las tinieblas, es el Rey del Infierno (o mejor dicho del Mundo Maléfico– Makai), una vez fue uno de los ángeles de Dios, pero se rebeló contra él y fue condenado a vivir por siempre en el Makai junto a sus compañeros rebeldes, convertidos en Satanes.

Pandemonium (pron. jp. Fukumaden) es la residencia de Lucifer, situado en una montaña que se encuentra al norte del Santuario de Atenea. El templo ha permanecido oculto bajo tierra hasta que Lucifer regresa a este mundo, y cae en ruinas con su muerte.

El templo de las tinieblas, Pandaemonium, que oculta Lucifer surgió misteriosamente del olvido secular entre unas montañas, no muy lejos al norte del Santuario de Atenea. Este hace su aparición en forma de estrella que baja el firmamento. Tras hacer su presentación y la de sus cuatro guerreros (los ángeles destructores) ante Atenea y los caballeros de bronce, esa estrella se dirige hacia unas montañas cercanas al Santuario. Un poderoso rayo emana de la estrella y dispara contra una montaña provocando una gran explosión rosada seguida de un terremoto que dejará al descubierto el templo de Lucifer, muy cerca del Santuario de Atenea.

                     
                   
                 
               

El Santuario es una referencia al palacio del Angel caído, también llamado Pandemonium, mostrado en el poema Paraíso Perdido, una obra maestra del poeta Inglés John Milton (1608-1674), el mayor humanista de Inglaterra. Milton es el último representante del Renacimiento y la Reforma. Encarnó los principios de la justicia, la libertad y la redención. El nombre del palacio quiere decir "todos los demonios", porque ahí es donde, en la obra de Milton, Lucifer reúne a los Fallen Angels con el objetivo de envenenar a la Tierra recién creada por Dios como venganza a haber sido lanzado al Infierno junto a los ángeles rebeldes.

Toda esa construcción emerge de las profundidades de la tierra y crea a la vez un clima infernal y oscuro en las montañas. Una espesa niebla está siempre presente.

El templo principal es un conjunto de grandes proporciones y construido por niveles de mayor a menor anchura a medida que se eleva, unos 6 o 7 niveles. Tienen una función a modo de murallas para impedir el acceso por un lugar diferente que no sea su gran escalera central. En lo alto de todo se eleva una enorme estatua de piedra que domina el paisaje. Es una representación alada de Lucifer a gran escala que porta una gran hacha y serpientes en los brazos.

 

El acceso al templo donde se sitúa el trono de Lucifer es complicado, pues la montaña en la que esta ubicado es muy escarpada. La primera plataforma en la parte inferior se sitúa al lado de un pozo de lava hirviendo y es un pequeño templo de 8x2 columnas a modo de entrada sobre un gran pedestal, se ha de subir por una escalera central flanqueada por dos grandes gárgolas de piedra.

A partir de aquí hay que cruzar muchas zonas llenas de templos, construcciones, esculturas y diversas ruinas, todo ello de grandes dimensiones.

Las diferentes estructuras son de un tipo bastante especial muy recargado, ya que el conjunto fortificado alberga varios estilos arquitectónicos de distintas culturas. Se podría decir que es una mezcla entre el arte mesopotámico, egipcio, griego, romano y gótico.

Se evidencian edificios y esculturas enormes de demonios, propios del estilo mesopotámico y egipcio, murallas, escaleras, relieves, estatuas, templos de columnas de múltiples estilos griegos y romanos (jónico, dórico y corintio), arcos apuntados (algunos edificios semiderruidos), grandes ventanales, vidrieras y elementos propios del estilo gótico de las catedrales en la edad media. Esto último seguramente será para darle un carácter religioso a la zona ya que Lucifer y sus demonios provienen de la Biblia.

Tras pasar ese tramo de arquitectura recargada, se han de atravesar unas largas escaleras que nos llevan al pie del templo. La gran construcción que compone el templo de Lucifer esta situada en lo más alto de la montaña inmersa en una densa niebla y ambiente oscuro. La única manera de llegar a la cúspide del templo es subiendo a lo largo de otra gran escalera central que atraviesa todos los niveles que lo componen.

Este templo si se puede encasillar en un estilo entre mesopotámico, persa y egipcio debido a sus grandes proporciones, división por niveles y numerosas escaleras. Podría tratarse de la representación de algún templo babilónico que existió en la antiguedad, o incluso el antiguo templo de Salomón en Jerusalen, pero sólo son conjeturas.

Lucifer colocó arbustos con espinos puntiagudos en las escaleras que conducen a su trono. Una vez en lo más alto del templo y a pie de la gran estatua de Lucifer está el altar y el trono del ángel caído al que se accede por una escalera flanqueada por dos pedestales que aguantan estatuas de gárgolas. El trono de Lucifer es una especie de terraza con varias columnas muy decoradas en el capitel y serpientes esculpidas a lo largo de ellas.

Al fondo en el centro y en posición elevada por un campo de energía está el trono de Lucifer, de aspecto terrorífico, se trata de una gran silla con forma de dragón, con sus alas desplegadas y 7 cabezas cornudas con la boca abierta, estas forman los reposabrazos y bordes del asiento, a los flancos hay dos pedestales monstruosos donde reposan unas gárgolas aladas.

Como ha ocurrido en las demás películas de Saint Seiya, una vez vencido Lucifer todo el conjunto arquitectónico se autodestruye y se entierra de nuevo en la tierra en medio de una explosión de energía.