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Tenía tres hermanas mayores, Hestia, Deméter y Hera, así como dos hermanos menores, Poseidón y Zeus. Juntos constituían la mitad de los dioses olímpicos. Los relatos legendarios sobre Hades indican que, apenas nacido, fue tragado por su propio padre, Cronos. Este vivía atormentado porque temía que sus propios hijos lo destronaran, pues así le había sido predicho por los oráculos. Por eso, en cuanto su esposa Rea daba a luz, Cronos se disponía a engullir al recién nacido. Sin embargo, no sucedió así con su hijo Zeus, ya que Rea decidió engañar a su cruel esposo. En lugar del niño que acababa de parir, le entregó una piedra envuelta cuidadosamente en pañales y, sin percatarse del cambio, Cronos la engulló. Cuando Zeus alcanzó la madurez se dispuso a luchar contra su padre y le hizo vomitar a todos sus hermanos. Tras hacerse adulto, Zeus logró obligar a su padre a que regurgitase a sus hermanos. Tras ser liberados, los seis jóvenes dioses, junto con los aliados que fueron capaces de lograr, desafiaron el poder de sus padres y tíos en la Titanomaquia, una guerra de dioses que duró diez años y terminó con la victoria de los jóvenes. Cuentan las crónicas que Cronos, en cuanto Zeus le obligó a devolver a la vida a todos los hijos que se había tragado, sufrió la ira común de sus directos descendientes. Estos se confabularon contra su padre y le infligieron una decisiva derrota. En la batalla tomó parte activa Hades, que se ajustó el casco que le hacía invisible y logró desarmar a Cronos y a los Titanes, mientras que, al propio tiempo, Zeus los derribaba con su poderoso rayo y Poseidón los sujetaba con su tridente. Los Cíclopes habían donado a los dioses esos atributos, es decir, el casco de Hades, el rayo y el trueno de Zeus y el tridente de Poseidón. Esos seres de descomunales proporciones, considerados como los más hábiles y fuertes de entre todas las criaturas y que tenían un sólo ojo en mitad de la frente. De hecho la palabra Cíclope significa "ojo circular". El caso es que estos regalos eran una muestra de agradecimiento a los dioses del Olimpo porque les habían ayudado en tiempos de adversidad. Por ejemplo, cuando fueron expulsados del cielo y atados a las columnas del insondable abismo subterráneo, el poderoso Zeus se encargó de liberarlos. Aunque tal acción no debe calificarse de puro altruismo puesto que con ella pretende seguir las directrices del oráculo, que había predicho la Victoria sobre Cronos y los Titanes únicamente si se liberaba a los Cíclopes, se les devolvía a su antiguo lugar de origen y se les restablecía en su ancestral condición de criaturas inmortales. Resultaba, pues, de capital importancia llevar a cabo favorablemente tan especial misión. El hecho es que, en un principio, el significado mismo de la palabra Hades era asociado al casco que los Cíclopes le regalaran, y del que se decía había sido confeccionado con la pelleja de un perro. Y, puesto que tenía la curiosa cualidad de volver invisible a su poseedor, se convino en señalar que el nombre Hades encerraba en sí un contenido semántico relacionado con ciertos conceptos alusivos a la característica señalada: por ejemplo, "el que se torna invisible" o "el Invisible". Sin embargo, el propio nombre de Hades era como una especie de tabú para los antiguos. Y evitaban en lo posible pronunciar tal nombre, por temor a caer en desgracia ante el más temido de los dioses. De este modo surgieron numerosos eufemismos para invocar al dios de los abismos subterráneos y del Tártaro. Entre ellos podemos destacar aquel derivado de las entrañas ocultas de la tierra y de sus propias riquezas minerales. Puesto que Hades gobernaba en todos los lugares oscuros y siniestros, se le reconocía como dios de la riqueza escondida en el subsuelo y se le llamaba "Plutón el Rico". Tras esta victoria, los hijos se confabularon contra el padre y lo expulsaron de su reino. Se repartieron el botín y, al propio tiempo, inauguraron lo que daría en llamarse "saga de los Olímpicos" o "deidades superiores". Hades y sus dos hermanos menores, Poseidón y Zeus, echaron a suertes los reinos a gobernar. Zeus se quedó con el cielo, Poseidón con los mares y Hades recibió el inframundo, el mundo subterráneo o reino de los muertos, el reino invisible al que los muertos van tras dejar el mundo. Metafóricamente, cada uno recibió un objeto: Zeus una lanza de truenos, Poseidón un tridente y Hades un casco que proporcionaba invisibilidad al que lo llevara.
Fanart de autor desconocido Así llegó a manos de Hades el poder y mandato sobre las tinieblas exteriores, y sobre las feroces criaturas que en ellas habitan. Baste resaltar el pestilente río Aqueronte, el sanguinario perro Cerbero y el interesado y aprovechado Caronte, como tres muestras o símbolos de la adversa naturaleza, la cruel animalidad y la perversa humanidad, respectivamente. El Aqueronte rodeaba con sus oscuras aguas un extremo del Tártaro, del mismo modo que la laguna Estigia acotaba el otro extremo, y en sus orillas se consumían las almas de los muertos que aún no habían sido juzgadas. Cerbero era el perro monstruoso que guardaba las puertas del Infierno e impedía salir a todo aquel que hubiera entrado. Caronte sólo permitía subir a su barca a quienes previamente le hubieran pagado un óbolo, es decir, una moneda de plata. Cabe mencionar que el nombre de Hades servía para mencionarlo a él o a su reino. Hades o Háides (viene de hávides) significa “el no visto”, aunque existían otras formas para llamarlo. Algunas veces se le menciona como Aidonéus y en dialecto dórico Aidas. En un pasaje de la Ilíada (IX, 457) se le llama “Zeus katakhthónios”. Otras veces se le ponía el apelativo de “Zeus Eubuleus” (que da buenos consejos). En su “Teogonía”, Hesíodo llama a Hades neleés (despiadado) y iphthimos (poderoso). Hades es indistintamente el lugar donde residen los muertos, todos, ya sean buenos o malos y el dios que gobernaba esta región. Es el dios de los muertos y reina sobre ellos con la ayuda de demonios sobre los que tenía completa autoridad. Prohibió estrictamente a sus súbditos abandonar sus dominios, y se enfurecía bastante cuando alguien intentaba abandonarlos, o si alguien intentaba robarle alguna de sus presas.. Aparte de Heracles, las únicas personas vivas que se aventuraron en el Inframundo fueron todas héroes: Odiseo, Eneas (acompañado por la Sibila) y Teseo. Ninguno de ellos estuvo especialmente satisfecho con lo que presenciaron en el reino de los muertos. En particular, el héroe de la guerra de Troya Aquiles, a quien Odiseo se encontró en el Hades. Debido su condición de dios de las regiones oscuras, se le suele representar ceñudo, con la cabellera encrespada y con el perro Cerbero a su lado. Se le considera poseedor de un yelmo con el poder de la invisibilidad. Aparte de su labor como soberano del mundo subterráneo, Hades era el juez de los perjuros (se le atribuía la custodia de los juramentos) y ejecutor de las maldiciones. Hades raptó a Perséfone, quien llegó a convertirse en su esposa. En comparación con sus hermanos Zeus y Poseidón, fue un esposo ejemplar, pues se le conocieron sólo dos infidelidades: con Mintha, ninfa del río Cocito, muerta a golpes por Perséfone y luego transformada en la planta llamada menta; y con la oceánida Leuké (convertida en álamo blanco). Por ser inflexible, Hades es aborrecido por hombres y dioses aunque no es injusto, ni malvado. Su nombre da mal augurio, por lo que no se le nombra o se le llama con otros nombres como Plutón, que significa el rico, ya al ser el dueño de las profundidades de la tierra en sus posesiones se encuentran los metales y rige la fecundidad del suelo. Cuando alguien moría, Hermes conducía al muerto hasta el río Estigia, donde el barquero Caronte recogía en su barca al muerto y lo llevaba al otro lado. Aquí se encontraba Cerbero que como Caronte vigilaba que no pasase ningún ser vivo. Los muertos eran juzgados por Minos, Radamantis y Éaco que los mandaban por tres senderos según sus actos. En el primer sendero estaba la llanura de Asfódelos, aquí se quedaban los mediocres. En otro camino se encontraban los Campos Eliseos, donde iban los afortunados. Y por ultimo el Tartaro, lo más parecido al infierno cristiano. También entre los clásicos se le reconocía la facultad de conferir vida a los distintos estratos terrestres. El gran pensador Empédocles, que vivió en el siglo V a. C., y al que se le reconoce una gran aportación al eclecticismo -teoría filosófica que se caracteriza por recopilar y seleccionar aquello que cree esencial en otras corrientes del pensamiento-, nos hablaba de Hades "el Nutridor", ya que la riqueza del subsuelo dependía de él. También se le llamaba "Clímeno, el Ilustre", pues este personaje acaparaba diversos títulos míticos. Acaso uno de los epítetos más legendarios para referirse a Hades sea el de "Eubuleo, el Buen Consejero". Narradores de mitos cuentan la leyenda de Eubuleo, el porquero. Éste se hallaba cuidando cerdos en un frondoso encinar, cuando un ruido ensordecedor llamó su atención. Observó que el cercano valle, hasta entonces pleno de colorido y belleza, cubierto de tupida hierba que, por así decirlo, servía de cobijo a enmarañadas matas de flores silvestres que aquí y allá resaltaban, se trocaba oscuro y gris. Y vio que la tierra se abría para formar un enorme agujero que engullía con ansiosa voracidad todo cuanto encontraba a su paso: flores, hierbas, árboles... Hasta la piara de cerdos de Eubuleo se la tragó la tierra. De su hondura cavernosa surgió, como por ensalmo, una reata de negros corceles enganchados, todos ellos, a un carro chirrión conducido por un ser con figura de hombre y de cabeza invisible. Apenas transcurrieron unos instantes, cuando pudo verse que el carro llevaba una preciada carga que su misterioso conductor sujetaba con fuerza. Se trataba de una muchacha que lloraba y gritaba llamando a su madre. Acababa de tener lugar un hecho mitológico que pasaría a la historia: el "rapto de Perséfone". Eubuleo, el único testigo, sabría más tarde que Hades, el rey de los abismos subterráneos, conducía el carro que transportara a Perséfone hasta sus apestosos dominios de las tinieblas. Y cuando Deméter, madre de la infortunada muchacha, pasó por aquellos lugares buscando a Proserpina, Eubuleo le contó cuanto había visto. Algunas versiones del famoso "rapto de Perséfone" interpretan el legendario hecho desde perspectivas diferentes a las establecidas por los cantores de grandes mitos. En primer lugar, justifican la acción de Hades puesto que, debido a su desagradable aspecto, ninguna diosa, ninfa o musa quería compartir su vida, ni ser recluida en el abismo insondable que tenía por morada. Por eso, no le quedó otra opción más que procurarse una compañera a la fuerza y, por esto mismo, decidió raptar a la joven Perséfone. Quienes participan de tales argumentaciones, añaden que Hades permitió que Perséfone compartiera con él el dominio del mundo subterráneo; incluso se afirma, en ocasiones, que la muchacha venció la repugnancia que, en un principio, sintiera por su raptor y terminó por aceptar el ofrecimiento que se le hacía, por lo que se convirtió en reina del Tártaro. Pero la madre de la joven, una vez que supo por boca del porquero Eubuleo los pormenores del secuestro de su hija, se quejó al poderoso Zeus y éste decidió solucionar tan delicado asunto. Acordó, junto con ambas partes, que Perséfone viviera, a partir de entonces, seis meses en el Averno y otros seis alejada de tan pestilente lugar. Los ruegos de su madre Deméter ante Zeus no resultaron, por tanto, infructuosos. Así, había un tiempo en el que Perséfone personificaba la fuerza oculta bajo la tierra para que ésta produjera riqueza mineral y vegetal; y por contra, existía otra época en la que permanecía en los bosques oscuros de la región de las sombras, en los confines de un mundo lleno de misterio y acotado por las aguas cenagosas de los ríos del infierno. Hades rara vez sale de su reino, principalmente interviene en mitos ubicados en sus dominios. Es el esposo de Perséfone a la que raptó para casarse con ella. Se le representa en un carro de oro con el cuerno de la abundancia en la mano. El símbolo de Hades es el casco que hace invisible a su portador. HADES, MEIKAI, Escenario, Mundo oscuro : (mitología griega) Hades, Haides o Aides, es tanto la morada de los muertos en la Grecia antigua como el dios de dicho inframundo. La palabra hacía originalmente referencia sólo al dios; Haidou, su genitivo, era una abreviatura para «la casa de Hades» y finalmente el nominativo llegó también a significar la morada de los muertos. El Inframundo es una parte del mundo (las otras partes son la Tierra y el Agua) gobernada por el dios Hades. Está dividido en tres partes, que son lugares a donde el alma de los mortales puede ir luego de morir a pasar la eternidad: el Hades o Inframundo propiamente dicho, el Tártaro (similar al Infierno cristiano) y el Elíseo o los Campos Elíseos (en contraste con el Paraíso o Cielo cristiano). Cuando el alma baja al Inframundo primero debe cruzar la Puerta del Inframundo, la cuál tiene escrito lo siguiente: “Abandonad toda esperanza aquellos que crucen esta puerta” ya que una vez que entran no pueden salir. Así se llega al Río Aqueronte (el Río de la Tristeza). Luego un barquero llamado Caronte los cruzaría por el río, cobraba por el pasaje un óbolo, pequeña moneda que ponían bajo la lengua del difunto sus piadosos familiares, pero si sus cuerpos no habían sido enterrados correctamente o si no tenían una moneda para pagarle no podrían cruzar, y sus almas no iban a poder descansar nunca en paz y vagarían por esa zona del Inframundo eternamente. Los indigentes y los que no tenían amigos ni familias se reunían para siempre en la orilla cercana. El otro lado del río era vigilado por Cerbero o Cancerbero, el perro de tres cabezas derrotado por Heracles (Hércules para los romanos). Luego de cruzar, el alma pasa por el tribunal de los 3 Jueces: Rhadamanthys, Minos y Aiacos, dónde se juzgan los actos que tuvo esa alma en vida y por lo tanto determinan el lugar donde va a descansar el alma eternamente. Rhadamanthys juzga a los asiáticos y Aiacos a los europeos, pero ambos remiten los casos difíciles a Minos. Ellos era antiguos reyes que por su bondad y justicia fueron nombrados Jueces de Hades, elegidos por su gran sabiduría y por la vida ejemplar que habían llevado. Luego de cada sentencia las almas son conducidas por uno de los tres caminos: el que lleva a las Praderas de Asfódelos, un lugar gris, chato y nebuloso con árboles de ramas inclinadas hacia el suelo, al cual se conducen las almas que no son virtuosas ni malas. El segundo camino es sólo para las Almas virtuosas ya que conduce a los jardines del Elíseo. El otro camino es donde son impulsadas las almas impuras que son trasladadas al campo de los castigos, así de acuerdo al pecado preponderante en la vida de esa persona, se la condenaba a permanecer en alguno de los 9 Círculos del Infierno: 1° Círculo: Allí se encuentran los no bautizados (esto se lo saca de la Divina Comedia), pero para los griegos acá es dónde se encontraba el Palacio de Justicia de los 3 Jueces del Infierno. 2° Círculo: Allí se encuentran los que pecaron de Lujuria. Acá está Orfeo de la Lyra, enamorado de Eurídice. 3° Círculo: Allí se encuentran los que pecaron de Gula. 4° Círculo: Allí se encuentran los que pecaron de Avaricia. 5° Círculo: Es atravesado por el Río Estigio (Río del Odio). Acá se encuentran ahogados los Iracundos. 6° Círculo: Está dividido en 3 Valles: uno es un Lago de Sangre donde están los Violentos, otro es un Bosque donde están los Suicidas y en el tercer Valle están los Asesinos. 7° Círculo: Acá se encuentran los Tiranos. 8° Círculo: Está formado por 10 Fosas. En cada una de ellas están 1 los Seductores, 2 los Aduladores, 3 los Adivinos, 4 los Simoníacos (los que especulan con cosas sagradas), 5 los Adivinos y Hechiceros, 6 los Corruptos, 7 los Hipócritas, 8 los Ladrones, 9 los que generan Discordia y 10 los Falsarios. 9° Círculo: Está dividido en 4 Esferas: Caina, Antenora, Ptolomea y Judeca. Acá se encuentran los Traidores. Según la Divina Comedia es el peor de los Castigos: es un Infierno de Hielo dónde están los máximos traidores de la Historia, como por ejemplo Judas. Los cinco ríos del Hades que rodean al Hades y lo separan del mundo de arriba (el de los vivos) eran Aqueronte, Cocito, Flegetonte (el Río de Fuego), Lete (el Río del Olvido) y Estigia. La primera región del Hades comprendía los Campos de Asfódelos, donde las almas de los héroes vagan abatidas entre espíritus menores, que gorjean a su alrededor como murciélagos. Sólo la ofrenda a ellos de libaciones de sangre en el mundo de los vivos pueden despertarlos durante un tiempo a las sensaciones de humanidad (compárese con los vampiros). Más allá quedaba el Érebo, que puede usarse como un eufemismo para el Hades, cuyo nombre era temido. Había en él dos lagos: el de Lete, a donde las almas comunes acudían para borrar todos sus recuerdos, y el de Mnemósine («memoria»), de donde los iniciados en los Misterios preferían beber. En el antepatio del torvo palacio de Hades y Perséfone se sentaban los tres jueces del Inframundo: Minos, Radamanto y Éaco. Allí, en el trivium consagrado a Hécate, donde los tres caminos se encontraban, las almas eran juzgadas, volviendo a los Campos de Asfódelos si no eran virtuosas ni malvadas, enviados al camino del tenebroso Tártaro si eran impías o malas, o al Elíseo con los heroicos benditos. El Tártaro: se encuentra abajo del Inframundo y es dónde están encerrados los Titanes. Quienes son conducidos al Tártaro lo hacen a través del Río Pitiflegetonte. A la entrada hay una enorme puerta de bronce cerrada por dentro, que sólo se abre para recibir a los muertos que llegan. El Tártaro era muy parecido al Infierno de los Cristianos, un lugar de penas y condenación eterna reservado a los malvados o aquellos que habían desafiado a los dioses, es decir solo los que han cometido los más graves pecados son arrastrados allí. El Elíseo: es la tercer parte (el Cielo) y es reservada para los dioses y los mortales que hayan sido dignos y los que hayan ayudado a los dioses. Para la Mitología Griega, Elysium (el verdadero nombre en latín es Elysion) era una parte del Inframundo, allí se encuentran los Campos Elíseos (en París se encuentran Les Champs-Élysées, que lleva ese nombre en simbología por ser tan hermoso como esa parte del Paraíso) que es el lugar donde descansan los hombres virtuosos sin que tengan que pasar por el trauma de morir y así disfrutar de la inmortalidad. Una vez ahí esos mortales eran tomados como semi-dioses (ya sea por las azañas que realizaron en vida o por haber sido hijo de algún dios con un mortal). Fuentes y Bibliografía: Dante
Alighieri, "La Divina Comedia"
(Saint Seiya) Como podrán ver Masami Kurumada se basó en esto para crear el Inframundo de Hades que vemos en Saint Seiya. Por supuesto modificó algunas cosas dándole un poco de originalidad a la historia. Con esta información podemos ver que Aioros si puede estar en el Elíseo (pues es un hombre que ayudó a los dioses al no permitir que mataran a Atenea) y esto también explicaría porqué nunca se encontró el cuerpo muerto de Aioros (ya que en el Elíseo Aioros está vivo con su cuerpo, es decir disfruta eternamente del Paraíso) y porqué no lo resucitó Hades (no se puede resucitar a quien está vivo en el Elíseo). El Inframundo o reino de las tinieblas del dios Hades es el escenario de los combates de los caballeros de bronce y oro contra Hades y sus espectros en (hasta el momento) la última de las sagas de Saint Seiya. El Hades de Saint Seiya esta inspirado por el infierno de La Divina comedia de Dante Alghieri y presenta algunas diferencias con este. (Mitologia griega) Es el lugar donde van las almas de los muertos, es el destino de las almas buenas y malvadas. El reino esta governado por el dios Hades y su esposa Perséfone, que tienen como principales servidores a las Furias, las Gorgonas, las Harpías, Thanatos, y los tres jueces Rhadamanthe, Eaco y Minos.
Este vasto imperio subterráneo está rodeado por dos ríos: el Aqueronte y el Estigio. Caronte es el barquero de este mundo infernal y se dedica a transportar las almas de los muertos de una orilla a otra del Aqueronte. Se le representa como un viejo muy feo y de larga barba gris, que exige que se le pague por cada viaje un óbolo como mínimo y tres como máximo. Los familiares colocan las monedas en la boca del pasajero antes de enterrarlo. Caronte rechaza a los que no pueden pagar el óbolo. A los demás, los sienta en la barca, los lleva a la orilla opuesta y los entrega a Hermes (Mercurio), quien los conduce ante el terrible Tribunal de las almas. Tres jueces forman parte del mencionado tribunal, administrando justicia en nombre del dios Hades y en su presencia; estos son Minos (antiguo rey de Creta), Eaco (Rey de Egina) y Radamanto (hermano de Minos), los tres de una gran integridad; pero Minos, el más sabio, es el más poderoso del trío y lleva en su mano un cetro de oro. Una vez hecha pública la sentencia, los buenos son llevados a los Campos Elíseos (Paraiso), lugar de beatitud, y los malos son arrojados al Tártaro (una especie de Prisión) donde circulan los ríos malditos Aqueronte, Pyriphlegethon, Estigia y Cocytus, donde las almas van a soportar sufrimientos eternos después de ser conducidos por el barquero Caronte. En la puerta del reino de los muertos hay siempre en vela un perro con tres cabezas llamado Cerbero, para impedir que los vivos entren o que las almas salgan. Los Campos Elíseos son de un verdor maravilloso y praderas llenas de flores. El Sol brilla y los pájaros cantan con una dulce melodía, ríos, tierras fecundas, cosechas abundantes, etc. son otras de sus delicias. En este lugar no hay dolor, enfermedad ni vejez, ni para el cuerpo ni para el alma, como tampoco existen pasiones ni envidias humanas. El Tártaro, recompensa de los maliciosos, es una prisión fortificada rodeada de un río de fuego llamado Flaguetón. En él hay tres barqueros que son tres Furias: Alecto, Meguera y Tisífone. Con una mano empuñan una antorcha candente y con la otra un látigo ensangrentado, con el cual flagelan sin cesar a los malvados que merecen duros castigos. En el Tártaro se hallan varios personajes destacados por su malicia: a uno un buitre le roe un seno, uno corre sin cesar tras una onda fugitiva, otro quiere llenar un tonel sin fondo, etc. Aquí moran los violentos, los traicioneros, los infieles, los avaros, los belicosos, etc. Todos expían sus faltas y, a la vez, quieren volver a gozar de la luz del día y de una vida apacible.Cerca del Tártaro viven los Remordimientos, la Miseria, las Enfermedades, la Guerra, la Muerte, las Arpías, etc.
HAGEN Personaje, Hagen de la estrella Merak, guerrero Divino de Beta, Saga de Asgard: Ama a Freya (Flere). (mitología nórdica) Personaje del poema de los nibelungos, hijo de Alberico; con la ayuda de su hermanastro Gunther, mató a Sigfrid durante una partida de caza en una emboscada y se apoderó del fabuloso tesoro que éste, a su vez, habia quitado a Fafnir, después de haberlo apuñalado hasta la muerte. Luego Hagen fue muerto con Gunther en la corte del rey huno Etzel. Ver ficha personal HARPIA,
Animal fabuloso, Sapuri de Hades, Espectro Valentine de Harpia : (Tenkokusei
Harpi) Basado en la figura mitológica griega
de las Harpías (Harpyiai) "las que raptan, las que arrebatan",
hijas de Taumante y de la oceánida Electra. Raptoras de almas y
de niños. Pertenecen a la generación preolímpica,
por lo que no están sujetas a los dictados de los doce dioses del
panteón helénico. Homero menciona a Podarge (la de pies
veloces), poseída por Céfiro (el plácido viento del
Oeste). Hesíodo menciona a Aelo (la tormenta) y Okypetes (que vuela
rápido), y las describe con cabelleras hermosas y alas rápidas,
sin que se pueda deducir que sean monstruos. Posteriormente, se varió
su número y nombres: Aellopus (del pie tempestuoso), Okythóe
(veloz en la carrera), Nikothóe (rápida en vencer) y Kelainó.
Se les describe con cabeza, faz y busto de mujer, cuerpo de ave y largas
uñas curvadas y garras afiladas en los dedos de manos y patas.
Se les describe como feas, malvadas e inmundas. Según el mito de
Fineo, éste fue liberado de las malvadas criaturas por los argonautas
Zetes y Calei. Las versiones difieren: en una, las Harpías son
eliminadas y en otra son liberadas bajo el juramento de dejar en paz a
Fineo. En
un principio los autores sitúan su morada en las islas Estrofíales,
en el mar Egeo, más tarde la sitúan en el vestíbulo
de los Infiernos, junto a los demás monstruos. La Harpías
uniéndose al dios viento Céfiro engendraron a los caballos
Janto y Balio, corceles divinos de Aquiles, y a Flógeo y Hárpago,
las monturas de los Dioscuros. En la leyenda del rey Fineo representan
su papel más destacado, auque aparecen con cierta frecuencia en
uno u otro mito. Fuente Sugoi (Mitologia griega) Divinidades aladas. Una harpía es una mezcla entre mujer y buitre. Se las representaba como aves con cabeza de mujer y se decicaban, principalmente, a raptar niños. Son grandes aves de presa, la parte inferior de su cuerpo con garras afiladas y encorbadas, y las alas son de buitre, vientre inmundo, y el torso, senos y rostro de una mujer fea, en concreto de una bruja, su pelo es grueso, duro y enmarañado, como un estropajo y tiene los dientes podridos, pálidas de hambre que no pueden saciar. No suelen llevar ropas, y siempre están envueltas en un fétido olor. Son seres tan sucios que infectan a otros seres al atacarles con sus garras, representan la sequia, el hambre y las epidemias. Su lenguaje se basa en una especie de gritos y cacareos muy desagradables. Sin embargo, las arpías cantan una canción mágica, capaz de hechizar a todos los humanos y semihumanos que la oyen. Esta canción la usan cuando se ven atrapadas o cuando quieren atraer a viajeros ocasionales hasta su guarida. Los dioses las empleaban aprovechando su maldad para castigar o atormentar a los humanos. Su nombre se deriva del griego "harpyiai", que significa "raptoras"; alude a su costumbre de caer sobre sus víctimas y llevárselas. Son raptoras de almas y de niños. Pertenecen a la generación preolímpica, por lo que no están sujetas a los dictados de los doce dioses del panteón helénico. Se deleitan molestando a otros seres y animales, sin embargo son bastante cobardes, sobre todo si se encuentran solas, por lo que suelen huir con frecuencia. A pesar de ello, son muy vengativas y pueden seguir a un enemigo durante kilómetros. Bajan de las montañas y mancillan las mesas de los festines, son invulnerables y fétidas, todo lo devoran, chillando, y todo lo transforman en excrementos. Sus guaridas están situadas en la línea de la costa, y suelen ser cuevas un poco profundas, tan sucias que que ningún animal se atreve a acercarse. En ellas suelen guardar algunos tesoros que mezclan con toda la suciedad. Estas guaridas albergan a unas diez o doce arpías. Las arpías pueden colaborar esporádicamente con humanos o semihumanos ejerciendo de espías. Las Arpías (escrito también Harpías) eran hijas de Taumante y de Electra, una hija de Océano. Su número varía con las leyendas, pero lo más normal es considerar que son tres: Aelo (viento tempestuoso), Ocípete (vuelo veloz) y Celeno (oscuro); a las que a veces añaden a Nicótoe y Podarge. En un principio los autores sitúan su morada en las islas Estrofíales, en el mar Egeo, más tarde la sitúan en el vestíbulo de los Infiernos, junto a los demás monstruos. Aparecen en muy pocas leyendas: atormentaban al rey Fineo, sobre el cual había una maldición de que todo lo que colocaba delante de él, las harpías se lo quitaban o se lo ensuciaban con sus escrementos. Dos argonautas, Calais y zetes, liberaron al hombre del tormento, según una versión, matandolas o haciéndoles prometer que no lo molestaría, después de una persecución. En otra leyenda, raptaron a dos muchachas huérfanas que estaban al cuidado de Ártemis, Atenea y Afrodita, y se las llevaron a los infiernos, donde se convirtieron en esclavas. Las harpías se unieron al dios viento Céfiro, con el cual engendraron los corceles divinos de Aquiles (Janto y Balio) y las monturas de los Dioscuros (Flógeo y Hárpago).
(Mitologia griega) En la mitología griega los Hecatónquiros o Hecatónqueros (en griego ??at???e??e? Hekatonkheires o ??at??ta?e??a? Hekatontakheiras, «los de cien manos»), conocidos también en latín como Centimanos (Centimani), Gigantes de cien brazos, hijos de Gea y Urano, hermanos de los Cíclopes y de los Titanes. Sus nombres son Egeón, Coto y Giges. Eran tres monstruos gigantescos con cien brazos y cincuenta cabezas. Su padre Urano, temiendo y aborreciendo a los monstruos, aunque eran sus hijos, los arrojó y encerró en el Tártaro. Gea (Gaia) trató de rescatarlos y pidió ayuda a sus otros hijos, los titanes y los cíclopes. Sólo el titán Cronos aceptó el desafío. Cronos los rescató y estos lo ayudaron a castrar y destronar a Urano; Cronos se convirtió así en el regidor del universo. Tras ayudar a Cronos, éste los volvió a encerrar en el Tártaro, donde permanecieron guardados por Campe hasta que Zeus les rescató. Durante la Guerra de los Titanes, arrojaban rocas de cien en cien a los Titanes. Al terminar la guerra Titanomachia los Hecatónquiros se convirtieron en los guardianes de las puertas del Tártaro, donde Zeus había encerrado a los Titanes. En La Ilíada hay una historia, que no se encuentra en ningún otro sitio, que cuenta que en algún momento los dioses estaban intentando derrocar a Zeus, y éste llegó a ser encadenado por Hera, Atenea y Poseidón, pero fracasaron cuando Tetis invocó a los Hecatónquiros y éstos acudieron en su ayuda. A veces se les considera deidades del mar, y puede que provengan de los pentekonter, barcos con cincuenta remeros. Los Hecatónquiros eran Briareo («fuerte»), Giges y Coto («hijo de Cotito»). Homero también se refirió a Briareo como Egeón («cabruno»), si bien éste era también el nombre de un dios del mar diferente. HÉCTOR, Heroes, Episodio G : hijo de Príamo y Hécuba, el más valiente de los troyanos, engañado por Atenea murió a manos de Aquiles. Es invocado por los titanes y lucha contra Milo de Escorpión. HEFESTO, Dioses : No aparece en ningún momento en la serie. (Mitologia griega) Vulcano en Roma. Hefesto ha sido siempre una deidad inherente al fuego, debido a que, desde tiempos inmemoriales, este elemento esencial se ha relacionado con lo divino. El propio Homero denominaba Hefesto al fuego e identificaba a ambos: "Ardió tu cadáver adornado con vestidura de dios, con gran cantidad de ungüento y de dulce miel; agitáronse con sus armas multitud de héroes aqueos, unos a pie y otros en carros, en torno de la pira en que te quemaste; y prodújose un gran tumulto. Después que la llama de Hefesto acabó de consumirte, ¡oh, Aquiles!, al apuntar el día, recogimos tus blancos huesos y los echamos en vino puro y ungüento." También en otros pasajes se le relaciona, a menudo, con actividades que el propio dios hacía para los demás compañeros del Olimpo. Fue Hefesto quien construyó el hermoso palacio del todopoderoso Zeus y quien realizó el ánfora en la que se depositaron los restos del héroe Aquiles y las armas de éste guerrero. Acerca del origen, personalidad y atributos de Hefesto, hay versiones distintas. La más aceptada es aquella que afirma que es hijo de Zeus y de su legítima esposa Hera, o sólo de Hera por venganza del nacimento de Atenea. Sin embargo, y según cuentan las más ancestrales leyendas, el fruto de la unión de tan egregios esposos no contribuyó al mejor entendimiento de ambos. Hefesto está desfigurado y cojo, se dice que su cojera le sobrevino, precisamente, por tomar partido a favor de su madre Hera en una de estas violentas discusiones. Zeus, ciego de ira por lo que pensaba era una confabulación familiar contra él, habría arrojado del Olimpo a su propio hijo, haciéndole caer en la lejana isla de Lemnos. A consecuencia de tamaña violencia física, Hefesto se romperá las piernas y desde entonces será conocido como el "ilustre cojo de ambos pies". En ocasiones, los dioses del Olimpo se burlaban de Hefesto a causa de su cojera y su desagradable aspecto. Tullido y feo, era objeto de continua mofa. Más lo curioso es que se hallaba casado con la bella Afrodita, con la cual no se entiende, diosa del amor; lo cual indica que Hefesto debía tener cualidades de las que carecían los demás dioses que lo ridiculizaban. Pues, de lo contrario, la mejor conocedora de los lances amorosos no habría accedido a ser su esposa. Hefesto es la personificación del fuego. No representa el fuego domestico, si no al fuego como fuerza creadora. Es el dios de los herreros y del fuego de los volcanes que consiguen doblegar a los metales. Su virtuosismo para crear linda con la magia. Es venerado como dios de los artesanos al lado de Atenea y podemos pensar que en Saint Seiya se vió implicado en la creación de las armaduras aunque no se le haga ninguna referencia Era tan deforme cuando nació, que su madre lo arrojó del Olimpo para que no la avergonzase ante los demás dioses. Hefesto cayó en el mar, donde las Oceanides Tetis y Eurinome lo recogieron y cuidaron durante nueve años. En el noveno año de su vida, Hera descubrió una joya que Tetis llevaba y quiso saber quien la había realizado. Tetis le confesó que la había hecho Hefesto. Hera entusiasmada con los trabajos de su hijo le pidió que regresara al Olimpo. Pero Hefesto resentido con ella, le regaló un hermoso trono que la aprisionó al sentarse en él, y no consintió en soltarla hasta que Dionisio le convenció emborrachándole. Mas tarde hizo las paces con Hera, incluso fue arrojado por segunda vez del Olimpo, esta vez por Zeus, al ponerse de parte de Hera en una discusión que esta mantenía con Zeus. Estuvo casado con Cárite, Aglaye y con Afrodita de la que estaba muy enamorado y a la que perdonaba sus frecuentes deslices. En el Olimpo se construyó un radiante palacio de bronce donde trabaja ayudado por unas autómatas, que el mismo había realizado. Fabricaba los rayos de Zeus, la flechas de Artemisa y Apolo, las armas de Aquiles, la coraza de Heracles, las cadenas de Prometeo, modeló el cuerpo de Pandora y el autómata de Talos entre otras muchas obras. Hefesto es representado como un hombre feo, sucio, y sudoroso que se halla siempre trabajando en su fragua, con el pecho descubierto y la barba desordenada. Respecto al trabajo de Hefesto, en su legendaria fragua, será el gran poeta Virgilio quien más líricamente lo describa: "A un lado de Sicilia, entre ella y Lípara, está una isla célebre, encumbrada sobre altísimas peñas que humean; debajo de la cual una gran cueva y muchas otras, como aquellas de Etna, con los ciclópeos fuegos carcomidas, retumban de continuo. Allí mil yunques, con valientes golpes heridos, suenan con terribles truenos que en torno se oyen claros de muy lejos. Rechinan por las cóncavas cavernas barras y masas de encendido hierro; salen de mil hornazas vivas llamas: ésta es la casa y fragua de Vulcano y de él dicen "Vulcania" aquesta isla". La tradición popular, no obstante, asocia la mítica Fragua de Vulcano con el volcán Stromboli, muy activo y en continua erupción siempre. De su cráter se decía que salían tales llamas que un pedazo de hierro que se dejara por la noche en sus aledaños, aparecería por la mañana ya forjado. Sería en este lugar donde Hefesto, después de ser expulsado del Olimpo, decide establecer su hogar y su fragua dentro de una ígnea caverna. Pero además cuentan las más antiguas narraciones clásicas que Prometeo robaría allí el fuego de los dioses. En este mítico taller de Hefesto no sólo se forjaba el hierro, sino que también, el nutrido grupo de operarios a su mando, mantenía febril actividad en torno a la construcción de diversos objetos con materiales nobles. Y, así, pronto cumplimentarán encargos que quedaron grabados en la mitología como verdaderas obras de arte. Entre ellos se encuentra el más hermoso de los escudos que imaginarse pueda. Fue fabricado, por encargo de Afrodita, para defensa y orgullo del héroe Eneas. Era todo él de oro y sus relieves hacían alusión a un idílico tiempo futuro que no pudo cumplirse nunca. Contra él nada podían, ni flechas ni dardos enemigos: "(...) y lánzale un dardo agudo y luego, tras de aquél, otro y otro y otro aprisa, y ándase en torno de él en ancho cerco; más el escudo de oro los para." Otra de las obras que salieron de la mítica fragua de Hefesto fue el radiante y ostentoso carro que conducía el hijo del titán Hiperión, es decir, Helios. Esta deidad personificaba al Sol y tenía por hermanas a la Aurora y a la Luna, llamada Selene. El hermoso carro de Helios iba acompañado por cuatro hermosos caballos que tiraban de él con inusitado brío y cuyos nombres hacían alusión al fuego, a la radiante luz, al calor y a la claridad: "Ardiente", "Resplandeciente", "Brillante" y "Amanecer". Pero además no sólo será la elaboración de objetos lo que los relatos más legendarios atribuyan a Hefesto. También se dice de él que confeccionó una especie de muñecos de oro, tan semejantes a los propios mortales que no pocos, de entre los autores clásicos, los han identificado con los verdaderos seres humanos y su creación. HELEN, Personaje, Saga del Santuario : Ella es la chica salvada por Ikki en la isla donde este se recuperaba de sus heridas en el interior de un volcán, cuando los discipulos de Shaka (los caballeros Shiva de Pavo Real y Argora de Loto) lo invaden mientras descansa para restaurar sus heridas antes de acudir a la casa de Virgo.. Su frase caracteristica es "Señor Caballero!".. su abuelo es asesinado por dichos caballeros e Ikki venga su muerte salvandola. Por Cÿgnüs Nö Hÿögä hyoga_ss_@hotmail.com HEN : Término japonés que significa "capítulo". Así la primera parte de la batalla contra Hades se titula "Jûnikyû-hen", el capítulo de des los 12 templos. HENTAI : Término que significa 'pervertido' y 'transformación' en japonés. En Occidente se suele emplear para describir un manga, serie de animación o videojuego que tiene contenido erótico o pornográfico. La cantidad de dibujos ilustrando actividad sexual en el manga o el anime hentai puede variar enormemente. También varía el tipo de actividad sexual y los personajes implicados, que se someten a muy pocas restricciones al tratarse de personajes de ficción. En japonés, la palabra hentai quiere decir "pervertido/perversión" o "transformación". No tiene el significado que se le ha dado en Occidente, y no se refiere a contenidos y conductas sexuales "normales", sino que sea los que aún no tienen 18 años") y seijin manga ("manga adulto"). HERA, Dioses : No aparece en ningún momento en la serie. (Mitologia griega) Juno para los romanos. Esposa de Zeus y madre de Hades. Homero es la fuente más completa para conocer las relaciones de la diosa Hera con todas las demás divinidades del Olimpo. Escribe que la diosa Hera, "la de los grandes ojos", es una deidad que tiene el mismo linaje que el poderoso Zeus, fue engendrada como la más venerable de las diosas y, además, se convirtió en esposa del rey del Olimpo. A la diosa Hera se la consideraba como la reina del Olimpo y, según cuenta el gran narrador Hesíodo, sus padres fueron el titán Cronos y Rea, diosa de la tierra. Pero además sus peculiaridades y características abarcan aspectos de todo tipo. Muy especialmente se suele criticar a esta diosa su excesiva terquedad, su crónico malhumor y su actitud celosa e intransigente ante los amoríos de su esposo Zeus. Claro que, si sucediera lo contrario, si ésta pagara al rey de los dioses y de los hombres con la misma moneda, habría que ver la furia que tal acción desencadenaría en aquél. Es célebre por sus crisis de celos hacia su marido que acumula excesos amorosos. Lo cierto es que los amores e idilios de Zeus son continuos. Sus correrías llegan a tales extremos que hasta podríamos hablar de sofisticación. Uno de los múltiples ejemplos podría ser la artimaña utilizada por el poderoso dios para adentrarse en los dormitorios ajenos, como en el caso de su transformación en lluvia de oro para, así, introducirse en la torre donde se hallaba recluida Dánae, la bella hija del rey de Argos y Eurídice, porque un oráculo consultado por su padre había predicho que moriría a manos de un descendiente suyo. Efectivamente, su nieto Perseo, nacido de la subrepticia unión de Zeus y Dánae, mataría, bien que de manera accidental, a su propio abuelo, demostrando que las afirmaciones de los oráculos son inexorables. En otra ocasión, la hermosísima Alcmena, hija del rey de Micenas, fue engañada por Zeus, quien, con ocasión de una larga ausencia del marido de Alcmena, tomó su apariencia y logró así seducir a la bella muchacha. De esta unión nacería el gran héroe Hércules. Se dice que Alcmena murió siendo ya muy anciana y que su cuerpo yace en los Campos Elíseos, pues así lo quiso Zeus en agradecimiento a los favores que de ella recibió. Hera es la Reina de los dioses y también es la diosa que preside los matrimonios. Fue devorada y posteriormente vomitada al igual que el resto de sus hermanos Olímpicos, con excepción de Zeus, que gracias a la ayuda de su madre no fue devorado. Hera y Zeus se casaron y Hera pasa a ser la reina indiscutible del Olimpo. Todos los dioses acudieron a la boda con valiosos presentes. Gea le regaló a Hera un árbol con manzanas de oro que conferían la inmortalidad. Este matrimonio se vio salpicado de numerosos conflictos, debidos casi siempre a las continuas infidelidades de Zeus. Hera es madre de Ares, Hebe, Ilitia y Hefesto. Cuando nació Hefesto se sintió tan disgustada por su deformidad, que lo arrojó del Olimpo para no verlo. Ya de adulto, para vengarse de su madre, Hefesto construyó un hermoso trono de oro que mandó como presente para Hera. Cuando Hera se sentó en él, quedó apresada por unas cadenas y así permaneció hasta que Dionisio embriagándolo, consiguió que la soltara. Suele aparecer como una diosa celosa y vengativa, que se muestra despiadada con cualquiera que represente un peligro para ella. HERACLES, HERCULES, Héroe mitológico, Constelación, Armadura de Plata, Alghetti caballero de Plata : (88 Constelaciones, Astronomía) gran constelación del hemisferio norte situada entre Lira y la Corona Boreal. Hércules se observa mejor durante el verano. Está representada por la figura del héroe griego de la mitología griega Hércules de rodillas. Las estrellas de la constelación son de tercera magnitud o más débiles. Hércules contiene un cúmulo globular, llamado M 13, compuesto por más de 50.000 estrellas. Este cúmulo, a unos 34.000 años luz de la Tierra, puede ser observado a simple vista. (Mitologia griega) Su nombre significa en griego "orgullo de Hera". (Mitología griega) Hércules es el héroe máximo de la mitología clásica, tebano de nacimiento y, durante parte de su vida, también de residencia, aunque tirintio o miceneo por su familia. En cuanto a la transición española de su nombre, es recomendable la forma “Hércules” más bien que la forma “Heracles”, donde cabe aclarar que Heracles, es el nombre de este personaje para la mitología griega y Hércules para la mitología romana. El origen divino de Hércules Hércules, hijo de Zeus, es el último héroe que éste engendra en mujer mortal, al enamorarse de Alcmena, la hija de Electrión, a la que encontrándose ella en Tebas, engaña presentándosele con la figura corporal de Anfitrión y logra así que Alcmena, que no había consentido en consumar su matrimonio con Anfitrión hasta que éste no cumpla victoriosamente la misión de castigo contra los teléboas que ella le había exigido (por ser los asesinos de los hermanos de Alcmena), le reciba en su lecho, creyendo que es Anfitrión y consintiendo por fin en la consumación del matrimonio: engaño de los más célebres de toda la mitología clásica. Zeus, entusiasmado por Alcmena triplica la duración de la noche y consigue estar más tiempo con ella. Al terminar la larga noche y concebir a Hércules, Zeus le regala una copa que dice haber recibido como trofeo de victoria por parte de sus soldados y se marcha. Poco después, el verdadero Anfitrión es recibido por Alcmena, quien lo trata con cierta frialdad, y al contarle sus anécdotas a Alcmena, ésta le dice que ya se las ha contado la noche anterior, lo que alarma grandemente a Anfitrión, que llama a Tiresias para que le ilustre sobre lo que le haya podido suceder. Tiempo después, Hércules nace y Hera, la reina del Olimpo, diosa del matrimonio y esposa legítima de Zeus, le declara una guerra que duraría toda la vida terrestre de Hércules. Inclusive antes de que Hércules venga al mundo, Hera retrasa su nacimiento. Se dice que el nombre de Hércules viene de "La gloria de Hera". Para Hera desde pequeño Hércules fue el más odiado de los hijos de Zeus, no perdonó la infidelidad de Zeus y en venganza envió la misma noche de su nacimiento un par de serpientes para acabar con la vida del recién nacido, sin embargo, Hércules con su singular fuerza es el que acaba estrangulándolas con sus manos. En Tebas, Hércules crece y recibe educación: Anfitrión le enseña a conducir carros, Autólico, hijo de Hermes, a luchar con los brazos y cuerpo, Éurito, rey de Ecalia, a disparar el arco, Cástor a luchar con las armas, Lino a tocar la cítara y cantar a sus acordes. A Lino, hermano de Orfeo, lo mata Hércules golpeándole con la lira irritado porque Lino le había a su vez golpeado. Juzgado por este homicidio, se defendió Hércules alegando una ley de Radamantis que proclamaba inocente a quien repeliese una agresión injusta, y fue absuelto. Pero Anfitrión, temiendo que Hércules repitiese tal actuación, lo envía a cuidar del ganado vacuno en los pastizales. Allí es donde Hércules se hace adulto alcanzando enorme estatura y fuerza. Hércules y la caza al león de Citerón La primera hazaña de Hércules fue dar muerte al león de Citerón, que causaba estragos en los rebaños vacunos de Anfitrión y de Tespio. Tenía Hércules dieciocho años, y se encaminó a Citerón con la intención de dar caza al león, cosa que no logró más que al cabo de cincuenta días, durante cuyas noches se alojaba en casa de Tespio, rey de Tespias en Beocia. Tenía Tespio cincuenta hijas, y concibió el proyecto de que todas ellas tuvieran hijos de Hércules. Para ello Hércules se acostaba con una hija diferente cada noche, creyendo Hércules que era siempre la misma, debido a la falta de luz. Hércules engendra así en las Tespiades hasta cincuenta hijos, todos varones. A los cincuenta días Hércules mata al león, lo desuella, y utiliza la piel como cobertura y las fauces como casco, el famoso ropaje de Hércules. Hércules libera a los tebanos La segunda hazaña de Hércules fue liberar a los tebanos del oneroso tributo que estaban obligados a satisfacer al rey Ergino de Orcómeno. El tributo consistía en cien vacas al año durante un período de veinte, y había sido impuesto por Ergino a los tebanos, después de causar en ellos gran mortandad y como condición de la paz, en castigo de haber dado muerte a su padre. Venían, pues, los emisarios de Ergino a cobrar el tributo anual, cuando se topa Hércules con ellos y los ultraja con la más refinada ferocidad, cortándoles orejas, narices y manos y atándoselas a los cuellos, tras de lo cual les ordena que vayan a decir a Ergino que ese es el tributo que llevan de Tebas. Ergino vuelve para tomar venganza, pero Hércules, que ha recibido armas de Atenea, y que se coloca a la cabeza del ejército tebano, lo derrota y mata, e impone entonces a los de Orcómeno un tributo doble del que ellos habían impuesto a Tebas. En esta batalla muere Anfitrión. Hércules, en premio de su distinguida actuación, recibe de Creonte la mano de su hija mayor, la princesa Mégara, dcon la que tuvo tres hijos, llamados Terímaco, Creontiades y Deicoonte. Habiendo Hércules aprendido de Éurito el manejo del arco y flechas, recibe de Hermes una espada, de Apolo el arco, de Hefesto una coraza de oro, de Atenea un peplo y de Poseidón un caballo; él mismo se fabrica su otra gran arma característica, la maza, cortándola de un árbol de Nemea. Pero Hera que no olvidaba el engaño de su marido y ensañada en su venganza hizo pasar a Hércules por un estado de locura en el que mató a sus hijos. Cuando volvió en sí y vio lo que había hecho quiso suicidarse. Se fue a consultar al oráculo de Delfos dónde debe vivir, la Pitia le dice que para saldar su falta debe ponerse a las órdenes de su hermanastro Euristeo, rey de Tirinto y Micenas y deberá realizar diez tareas que éste le mandará, después de lo cual se ganará la inmortalidad. En complot con Hera, Euristeo, hombre débil de carácter, tuvo miedo a que Hércules le destronara y le impuso el desafío de enfrentar hasta doce pruebas, conocidas como "Los Doce Trabajos de Hércules", con el fin que muriera en alguna de ellas. La diosa Hera lo ayudó. Debido a la fuerza sobrehumana de Hércules y que su sola existencia le recordaba las continuas infidelidades de su marido, así el héroe se sometió a doce pruebas para ser inmortal. Se dice que los doce trabajos de Heraclés fue una pena impuesta al héroe griego después de haberse vuelto loco (Hera lo volvió loco), y haber matado a sus hijos y los hijos de su hermano gemelo Ificles (gemelo solo en apariencia, que no en fuerza). Se dice que después de haberlos terminado, Heraclés recobró la cordura y alcanzó la inmortalidad. A continuación un breve resumen de cada uno de ellos: (1) Los Caballos (yeguas) de Diómedes: -Este primer trabajo consistía en capturar una manada de caballos salvajes que Diómedes, hijo de Ares y Cirene, o de Atlas y Asteria según otros, y rey de Tracia, criaba en sus establos en la ciudad de Tiridia para la destrucción y la guerra. Estos animales echaban fuego por las fosas nasales y se alimentaban de carne humana, con los cuerpos de los extranjeros que las tormentas arrojaban, a las costas de su reino. Siempre estaban sujetas con pesadas cadenas a sus pesebres de bronce. Estas yeguas suyas eran muy famosas, ya que cuando el rey tenía invitados que le caía mal, los echaba a las yeguas, quienes se los comían vivos. Sus nombres eran Podargo, Lampón, Xanto y Deimo. Hércules para este trabajo reunió un grupo de aventureros que quisiesen acompañarle en dicha empresa, llamó a su amigo Abderis para que lo ayudase. Tan pronto descubren los establos, matan a los criados y caballerizos del rey. Diómedes atacó al pequeño ejército de Heraclés, así que éste se retiró a la playa y mandó a su amigo Abdero a que cuidase a las yeguas mientras él regresaba a encargarse del rey. Hizo que retrocediesen y fue en su persecusión, matando a quienes alcanzaba. Al rey lo golpeó con su clava y lo arrastró hasta la playa de nuevo. Todavía vivo, Heracles lo arrojó a los pies de las yeguas, siendo hecho pedazos y devorado por sus propios caballos. Tan grande fue su triunfo, que consideró indigno llevarlos él, por lo que encargó a su amigo la tarea. Abderis que era débil y temía la tarea, no pudo con la manada y fue asesinado por los caballos, cosa que Heracles no pudo evitar. Hércules desolado volvió a realizar el trabajo y lo terminó, llevándolas en presencia de Euristeo. Sepultó a su amigo y fundó una ciudad en su honor, Abdera. Esta ciudad tenía la fama de que sus habitantes eran muy tontos, aunque entre sus ciudadanos más distinguidos estaban los filósofos Demócrito y Protágoras. Heracles unció las yeguas a la carroza del rey, aunque nunca antes habían sido embridadas. con ellas llegó hasta Tebas. Euristeo consagró las yeguas a Hera (se ve que Euristeo era muy devoto de Hera) y las dejó libres por los montes. -Este primer trabajo de Hércules, está conectado con el primer signo del zodíaco: Aries. (2) El Toro de Creta: -Minos, rey de Creta, deseoso de merecer la simpatía de Poseidón, dios de los Mares y los Terremotos, formuló un voto que consistía en ofrecerle en sacrificio, lo que él hiciera surgir de las ondas marinas, en señal de sumisión. Poseidón hizo salir de ellas un magnífico y bellísimo toro blanco, según la leyenda a este toro se le atribuía la capacidad de escupir fuego por el hocico. Minos al ver la majestad del animal, se lo guardó y lo sustituyó por otro, creyendo que Poseidón no se daría cuenta. Éste al ver el engaño de Minos, se vengó con la ayuda de Afrodita que inspiró una gran pasión a Pasifae, mujer de Minos, por el toro, hizó que Pasifea se enamorara del animal y engendrara al Minotauro. Además de transmitirle unos impulsos que sembraron el terror en todo Creta. Como sea, dicho toro estaba infestando la isla, destruyendo las mieses y los huertos. Euristeo, rey de Tebas, mandó a Hércules capturar al toro sagrado que Minos, tenía resguardado en la isla. Fue a Creta, cuando hubo llegado, Minos le ofreció ayudarle en la tarea, pero Heracles prefirió hacerlo sólo. Después de buscarlo y perseguirlo, logró capturarlo y montó sobre su lomo. El toro vomitaba llamas ardientes que herían a quienes se le acercaban. Luchó Heraclés con el toro mucho rato, hasta que consiguió al fin vencerle. Luego lo ató y condujo al toro sobre las aguas hacia la morada de los Tres Cíclopes, los que se hicieron cargo de él, y dio por finalizada su tarea. Se lo ofreció a Euristeo, y éste lo consagró a Hera y lo dejó libre. Hera sin embargo, no quiso aceptar a dicho animal (sobretodo, porque redundaba en gloria de Heracles, su gran enemigo), así que el toro estuvo vagando por toda Grecia. -Este segundo trabajo de Hércules está conectado con el segundo signo del zodíaco: Tauro. Tauro está ligado con la necesidad de poseer y los bienes materiales. Es el signo de la constancia, la seguridad, la paciencia y la fuerza de resistencia. Los resultados de los desafíos que se deben superar cuando se necesita crecer. Las sólidas ambiciones y la búsqueda de la compañía de aquellos, que puedan ayudar a satisfacer los deseos. Hércules pasa del impulso del pensamiento (Aries), a potenciar el deseo y la sensibilidad (Tauro). El toro simboliza el deseo animal que tiene que ser asido y dominado. Hércules al montar al toro, controla y dirige sus instintos sexuales a través del control de su mente. El reto consiste, en utilizar el sentido común por encima de los deseos, a través de la percepción inteligente. (3) Las Manzanas de Oro de las Hespérides: -Este trabajo consistía en buscar el Árbol de las Manzanas de Oro del Jardín de las Hespérides. Todos deseaban encontrar el árbol, pero su lugar era desconocido y custodiado por tres hermosas ninfas, hijas de la noche, y su custodia estaba encomendada a un dragón inmortal de cien cabezas. Además debía cumplir con cinco pruebas por el camino. La primera fue la frustración por no encontrar el camino. Ya desesperado, unas ninfas le dijeron que el único conocedor del secreto era el dios marino Nereo. Hércules se puso en su busca y por fortuna lo encontró dormido a la orilla del mar, lo ató y no lo soltó hasta que no le dijo donde estaba el jardín. La segunda prueba, era luchar con Anteo, una enorme serpiente que lo venció en muchas oportunidades hasta que pudo con ella. La tercera fue ser engañado y debilitado por Busiris, que lo mantuvo atado durante un año hasta que se dio cuenta del engaño y venció al falso maestro. La cuarta fue liberar a Prometeo de sus cadenas quien le acompañaría el resto del camino. Y la quinta era llegar donde vivía Atlas, que estaba condenado por Zeus, a sostener eternamente el mundo sobre sus hombros. Como el dragón era inmortal y por consiguiente, Hércules no podía matarlo, por consejo de Prometeo, hermano de Atlas, le pidió a éste que fuera en su lugar a coger las Manzanas. Pues era de la familia de las ninfas de las Hespérides, y el dragón, que lo conocía, no le haría daño alguno. El gigante deseoso de liberarse de su carga, cedió el peso del mundo a Hércules. Al poco tiempo regresó con las Manzanas, pero en su afán de libertad, le dijo a Hércules que él mismo le llevaría las Manzanas a Euristeo. Hércules entonces tuvo que recurrir a la astucia, simulando una fatiga, engañó a Atlas para que volviera a suplirle en la sujeción del mundo. Atlas cayó en la trampa y lo cargó nuevamente, así Hércules pudo marcharse para entregárselas a Euristeo. -Este tercer trabajo está conectado con el tercer signo del zodíaco: Géminis. (4) La Cierva de Cerinea: -Hércules debía capturar viva una cierva que se disputan el hada Artemisa y Diana, la cazadora de los cielos, para llevarla al sagrado santuario de Micenas. La cierva era un bello animal con cornamenta de oro y cascos de bronce, que la hacían infatigable en su carrera, por lo que nadie la había alcanzado jamás. Estaba consagrada a las dos diosas y vivía en uno de sus templos, donde siempre hallaba un refugio seguro. La Cierva era muy escurridiza, por espacio de un año Hércules le siguió el rastro y persiguió a la cierva, tuvo que agotarla durante un año entero, hasta llegar al país de los hiperbóreos, en las nevadas regiones árticas. Cuando el animal se dispuso a pasar el río Ladón para refugiarse en el santuario que le servía de morada, Hércules le hirió la pata con una flecha, que le atravesó el tendón y ya no pudo huir más, lográndo capturarla viva, y tomando la cierva, la consideró suya y la llevó inmediatamente a Tebas. Otras versiones aseguran que espero a que durmiese y tendió sobre ella redes. Artemis salió al encuentro de Heracles furiosa porque había lastimado a su cierva. Heracles pidió disculpas y culpo a Euristeo. También hay una versión que señala que la cierva era en realidad Artemis disfrazada. -Este cuarto trabajo está conectado con el cuarto signo del zodíaco: Cáncer. (5) El León de Nemea: -Un bosque de Argólida, llamado Nemea, servía de refugio a un enorme león, cuya piel era invulnerable, que devoraba todos los rebaños de la comarca devastando la región. Hércules marchó por orden de Euristeo, a acometer la tarea de matarlo, para poner fin a sus estragos. Se dice que este león, hijo de Tifón y Equidna, o del perro Ortro y la Quimera, tenía una piel a prueba de hierro, bronce y piedra. Heracles llegó a la región y supo de los estragos que había causado la fiera. Encontró a un pastor llamado Molorcos realizando sacrificios a Hera, ya que el León había acabado de matar a su hijo, y quería él apaciguarla contra el León. Heracles le dijo que suspendiese el sacrificio y esperase treinta días. Si en ese plazo él regresaba sano y salvo de haber matado al León, debía hacer sacrificios a Zeus, y si no, a él como un héroe. Heraclés se puso a buscar a la fiera y la encontró en el monte Treto, cerca de la cueva donde se decía había nacido el León, donde resonaban los rugidos de la fiera, que con las fauces abiertas lo estaba esperando en su cubil. Le disparó tres flechas de su carcaj, pero todas rebotaban en la piel del animal, las tres cayeron al suelo, con las puntas rotas y sin producir ni un rasguño en la piel del león. Heracles se abalanzó contra el Léon con su daga, pero esta se doblaba como si fuese de plomo. Con su daga logró darle un golpe, pero el León se la arrebató y huyó a su cueva de dos puertas. Heracles tapó una entrada y esperó a que saliese por la otra. Entonces cogió una gran maza y le dio un terrible golpe en la cabeza, que lo dejó atontado. Aprovechándose de ello, lo cogió por el cuello estrangulándolo. (Constelación Leo) Llegó exactamente el día treinta, y encontró a Molorcos dispuesto a realizar el sacrificio. Lo detuvó y entre los dos, hicieron sacrificio a Zeus. Como no había arma alguna que pudiese desollar al león, Heraclés uso las mismas garras del animal, lo despedazó con las garras de sus zarpas y con su piel se hizo un yelmo y una armadura, un manto protector que se convirtió en una de sus prendas características que llevó en todas sus hazañas. Llevó el cadáver a Euristeo, quién quedó aterrado ante la vista del animal. Euristeo mandó hacerse una urna de Bronce enterrada bajo tierra para correr a esconderse ahí cada vez que Heracles se acercaba y no tener que confrontarlo. Molorcos fundó la ciudad de Molorquia, plantó el Bosque de Nemea y estableció los juegos Nemeos para conmemorar la victoria del héroe. -Este quinto trabajo está conectado con el quinto signo del zodíaco: Leo. (6) El Cinturón de la reina Hipólita: -Admeta, hija de Euristeo, había oído decir que la reina de las Amazonas, llevaba un cinturón de oro único por su elegancia y riqueza, pidiéndole a su padre que se lo proporcionara. Las Amazonas, mujeres guerreras de Capadocia, vivían a orillas del mar Negro de la rapiña y del producto de sus cacerías, eran tenidas por hijas de Ares, a quienes ellas veneraban junto con Atenea por ser como ellas, apasionadas por la guerra. Vivían en el fin del mundo (para los griegos, el fin del mundo quedaba cerca de lo que ahora es el sur de Rusia). Durante el tiempo de Heracles, habitaban en tres ciudades cerca del río Termodonte, donde regían tres reinas: Hipólita, Antiope y Melanipe. El hombre estaba excluido de su sociedad, excepto una vez al año, para la procreación. Siempre estaban luchando con los pueblos vecinos, montadas en fogosos caballos, que montaban con asombrosa maestría al igual que usaban el arco y la lanza, como también el escudo para defenderse. Eran jóvenes bellísimas que cubrían su cabeza con un casco y vestían un traje ceñido, cubierto por una capa que flotaba con el aire. La reina de las Amazonas se llamaba Hipólita y era poseedora del famoso cinturón. Euristeo para complacer a su hija, mandó a Hércules en busca del cinturón. Como en este caso no se trataba de luchar con una fiera, sino con un numeroso ejército, se embarcó acompañado de otros héroes famosos como Teseo, Peleo y Telamón. Heraclés fue con una expedición a donde vivían. En su viaje, mató a cuatro hijos de Minos por oponérsele. Tras varios contratiempos con diversos reyes y ciudades, cargados de numerosos presentes, llegaron a su destino. Heracles esperaba encontrar resistencia de la reina, pero ella se enamoró al verlo tan varonil y aceptó darle su cinturón a cambio de una "sesión de amores" a la que el héroe no opuso "resistencia"... Hipólita se mostró dispuesta a entregar el cinturón que era insignia de su mando. Pero Hera, siempre frustrándo los planes de Heracles, se disfrazó como una amazona y esparció la noticia entre las amazonas de que los extranjeros venían a raptar a su reina y ellas respondieron con un soberbial ataque a la comitiva de Heracles, pero el héroe estába preparado para algo así y pudo rechazar el ataque. Hércules tras la lucha cautiva a la reina y ésta a cambio de su libertad, le entrega el cinturón que Venus, diosa del amor y la belleza, le había regalado. Otras versiones cuentan que Hércules despojó de sus armas y el cinturón a Hipólita después de acabar con su vida. Ya de regreso, Heracles se dio tiempo de participar en unos juegos, donde venció y mató a Ticias que era campeón de pugilato. Fue a Troya y rescató a Hesione. Pasó por Tracia y acabó con varios príncipes bárbaros que se habían adueñado de Taso. Al fin llegó a Tebas, donde entregó el cinturón a Euristeo, quién se lo pasó a su hija Admete. Los demás despojos se los quedó Heracles, y tiempo después, le regaló el hacha de Hipólita a la reina Onfale, con quién Hércules había quedado esclavo (pero esa es otra historia). -Este sexto trabajo está conectado con el sexto signo del zodíaco: Virgo. (7) El jabalí del monte Erimanto : - En Arcadia, en la montaña de Erimanto, moraba un jabalí colosal que devastaba los campos y era el terror de los rebaños y cazadores de la zona. Era una plaga para los montes de Erimanto, Lampea y la región de Psofis. Hércules debía capturar vivo al animal y llevarlo ante Euristeo. Ya de camino, se encuentra con Folo, un amigo Centauro. Éste le invita a festejar y beber vino en grandes cantidades junto a Quirón, otro sabio Centauro, haciendo que Hércules olvide su trabajo. En estado de embriaguez y ante la llegada de otros Centauros, se genera una gran discusión y sin tener noción de su estado hiere con una flecha impregnada con el veneno de la Hidra, a Quirón. Esto le produjo un daño incurable dado que era inmortal, sufriendo grandes dolores. Al final prefirió morir, no sin antes pedirle a Zeus cambiar su naturaleza con la de Prometeo, evitándole el sufrimiento, cuando estaba encadenado. Hércules huyó a las montañas entonces, y reanudó su trabajo. Ya en Erimanto, Hércules obligó al jabalí a salir de su refugio y lo persiguió por las montañas nevadas. Le puso una trampa cubierta por nieve, el jabalí cayó extenuado por el cansancio y se despeñó por el barranco nevado. Para sujetarlo, lo ató con cadenas de bronce. Lo llevó sobre su espalda a Micenas, pero al llegar, oyó acerca de la expedición de los argonautas y se unió a ella. Dejó abandonado al animal, así que no se sabe quien le dió muerte. Su trofeo quedó en Cumas. -Este séptimo trabajo está conectado con el séptimo signo del zodíaco: Libra. (8) La Hidra de Lerna: -Hércules debía acabar con la monstruosa Hidra, bestia hija de Tifón y Equidna, que habitaba en el pantano de Lerna, cerca de la ciudad de Argos. En ese lugar se celebraban ritos secretos en honor a Démeter y Dioniso, y se creía que cerca de ahí había una entrada al Hades. Toda la región estaba azotada por la Hidra. La Hidra era un dragón enorme con siete cabezas, una de ellas inmortal, y tenía la característica de que si se le cortaba una cabeza mortal, nacían dos en su lugar, cuerpo de perro y aliento venenoso. El héroe partió con su sobrino Yolao. Atenea ayudó especialmente a Heraclés llevándolo hasta donde vivía la criatura. La Hidra se manejaba siempre dentro del pantano y en la oscuridad del mismo. Para poder sacarla de su guarida, Hércules utilizó flechas encendidas y nada más salir ésta, se entabló la lucha que se alargó durante horas. Cada vez que Hércules cortaba una de sus cabezas, dos más aparecían en su lugar. Ya en el combate, sale un enorme cangrejo de la laguna a ayudar a la Hidra, pero Heracles se defiende y lo aplasta. Entonces tuvo una idea y llamó a su sobrino Yolao en su ayuda, que se mantenía a distancia. Le ordenó que estuviera a su lado, preparado con una antorcha ardiente, para ir quemando las nuevas cabezas a medida que fueran brotando, mientras Heracles lucha con la cabeza inmortal. En poco tiempo una tras otra, cayeron cortadas las siete cabezas del monstruo, que al fin cayó muerto. Entonces cortó la cabeza inmortal y la enterró debajo de una roca. Luego mojó sus flechas en la hiel de la Hidra y las hizo aun más mortíferas. (constelación Hydra) Euristeo, sin embago, no aceptó este trabajo, pues consideró que Heraclés había sido ayudado por Yolao. -El octavo trabajo está conectado
con el octavo signo del zodíaco: Escorpio. Hera premió al cangrejo otorgándole un lugar entre las constelaciones (Cáncer). (9) Los pájaros del lago Estinfalo : -Cerca de la ciudad de Estínfalo, en Arcadia, había un pantano inmundo que despedía un olor putrefacto. En él vivían unas espantosas aves de grandes dimensiones, hijas del rey Estinfalo y de Ornis, que atacaban a hombres y animales, devorándolos y dejando sus restos después del festín. Además, arrojaban su excremento sobre los campos, envenenando la tierra. Se parecían a los Ibis y eran todas de metal, con picos, garras y alas de bronce. Eran afilados como espadas y sus plumas eran dardos de acero. Andaban en grandes bandadas. Eran aves consagradas a Ares. Sus plumas muy filosas eran usadas por los guerreros para hacerse corazas. Hércules recibió la orden de exterminarlos. Al llegar a la gran llanura pantanosa rodeada de espesos bosques donde estaban las aves, tres de los pájaros se abalanzaron contra él, los detuvo con su gran fuerza haciéndolos retroceder, sin poder vencerlos. Buscó los medios para matarlos y lanzó cientos de flechas, pero sólo logró derribar a unos pocos, de los miles que habitaban en el pantano, debido a que eran muy numerosos. El suelo era tan poco sólido que no se podía caminar en él, y tan fangoso que no se podía navegar en él. Heracles se detiene en la orilla a pensar que hacer, cuando llegó Atenea en su ayuda. La diosa le dió unas castañuelas y un gran cascabel que Hefesto había creado con un duro y sonoro bronce. Para conseguir vencerlos, subió a una montaña vecina, ladera del monte Cilene, y comenzó a tocar con todas sus fuerzas los enormes címbalos de bronce regalo de la diosa y que emitían un sonido sobrenatural. Era tan desagradable y penetrante que para él mismo era intolerable. Se tapó los oídos con almohadillas y a la hora del crepúsculo, los golpeó una y otra vez. Aturdidos y asustados, los pájaros huyeron en desbandada tratando de regresar a la isla de Ares en el mar Negro, cuando pasaban cerca de Hércules este aprovechaba para irlas matando con sus certeras flechas. (constelaciones Cisne y Aguila) -El noveno trabajo está conectado con el noveno signo del zodíaco: Sagitario. (10) El gran Perro Cerbero: -Euristeo le encomienda a Hércules un nuevo trabajo: Debe descender al Inframundo para liberar a Prometeo que se encontraba castigado allí, por haber robado el fuego del cielo y traer al mundo de los vivos a Cerbero, el perro tricéfalo que guardaba la puerta del Reino de los muertos. Para entrar en el reino de Hades, dios del inframundo, necesitó un permiso especial. Mercurio, mensajero de los dioses, lo consigue a cambio que se presente sin armas. Para descender a las profundidades debió cruzar por el envenenado río Estigia que era el que cruzaban las almas de los muertos. Una vez a la otra orilla debió seguir descendiendo hasta llegar a la morada de Hades, quien le impuso la condición de enfrentarse a Cerbero, perro de tres cabezas con serpientes en los cuellos y lenguas que arrojaban llamas que cuidaba a Prometeo, podría entonces liberarlo. Cuando Cerbero le atacó Hércules con sus poderosas manos le estrechó la garganta hasta casi ahogarlo. Sintiéndose morir el terrible monstruo consintió en liberar a Prometeo de sus cadenas. Hércules se valió de la fuerza bruta para arrastrar al perro a la luz del día tras enseñarlo a Euristeo lo devolvió al Hades. (constelación Cerbero) -El décimo trabajo está conectado con el décimo signo del zodíaco: Capricornio. (11) Los establos del rey Augías: -Augías, hijo de Helios y Naupiadame, o de Poseidón según otros, rey de Élida, gran amigo y aliado de Euristeo, poseía una considerable cantidad de bueyes. Se dice que tenía trescientos toros negros con patas blancas, y otros tantos blancos con manchas rojas. Pero los enormes establos donde estaban los bueyes llevaban más de treinta años sin limpiarse, proporcionando infecciones y olores nauseabundos a media Grecia. Ni siquiera los campos podían cultivarse por tanto estiércol que había en ellos. Euristeo manda a Hércules a limpiar los establos y el rey Augías desconfiado le propone un trato. Si limpia todo en un día, le ofrece la décima parte de sus bueyes. Hércules inspeccionó los establos y viendo las capas de inmundicia que se habían acumulado todos aquellos años, comprendió lo difícil de su tarea. Uno de los toros guardianes llamado Faetonte, lo confundió con un león al llevar su piel puesta y le atacó. Sin dificultades, Heraclés lo sujeto y lo azotó contra el suelo. Después de mucho pensar, observó que dos ríos, el Alfeo y el Peneo, pasaban muy cerca de allí. Se puso a trabajar y desvió ambos ríos abriendo tres brechas en los muros para que entrarán por el hoyo y lo limpiasen. Las impetuosas aguas, en poco tiempo, arrastraron hasta el mar todo aquel estiércol, dejando limpios los establos. Entonces encauzó de nuevo los ríos por su antiguo lecho. Luego, Heracles pasó a limpiar los campos y termino su labor, finalmente se presentó ante el rey Augías. El rey se resiste al pago aduciendo que el trabajo no lo había hecho él, sino los ríos. Pidió Heraclés que un jurado lo resolviera. Fileo determinó que Heracles había hecho el trabajo, pero Augías no. Se enfadó y echó a los dos de su reino, alegando que fue el río y no Heraclés quién había hecho la labor. Más adelante, Herácles se vengaría de Augías. Euristeo, sin embargo, no quiso validar ese trabajo como seguro. -El undécimo trabajo está conectado con el undécimo signo del zodíaco: Acuario. (12) Los bueyes de Gerión: -Gerión, hijo de Crisaor y de Calirroe, era un ogro bípedo con tres cuerpos unidos por el vientre y pasaba por ser el más fuerte de los hombres. Reinaba en Eritia, en la península Ibérica, lindante con el océano. Su sociedad consistía en un rebaño de hermosos bueyes rojos, guardados por un gigantesco pastor, llamado Euritión, y por Ortro, que tenía dos cabezas de perro y siete de serpiente. El trabajo de Hércules consistía en robar la manada de bueyes rojizos y llevarla desde los campos de Eritia, hasta la Ciudad Sagrada de Micenas. Caminó a España a través de las costas africanas, dejó un monolito en cada orilla al cruzar el estrecho. Uno en Gibraltar y otro en Ceuta, llamados posteriormente: "Las Columnas de Hércules". Nada más llegar Ortro se abalanzó sobre él y Hércules lo mató a mazazos, igual suerte corrió Euritión, que acudió en su socorro, y Gerión que también fue abatido por las flechas del héroe. Para su regreso Apolo le prestó una barca, donde llevó a los bueyes. Durante el largo camino tuvo que luchar con varios gigantes que querían apoderarse de su presa. Primero con Alebión y Dercino, hijos de Poseidón. Luego con Caco, monstruosa criatura con sólo medio cuerpo de hombre. Y por último con Erix, hijo de Afrodita, el gran luchador. Pero los venció a todos y entregó los bueyes a Euristeo, quien los sacrificó en honor de Hera, la esposa de Zeus y soberana del Olimpo. -El duodécimo trabajo está conectado con el décimo signo del zodíaco: Piscis. Al final a Hércules le llegó la muerte cuando se puso una túnica que su mujer accidentalmente había empapado con veneno.Su lado mortal fue al Hades pero su lado inmortal custodia las puertas las puertas del cielo. En Saint Seiya es representado por Algheti. HERMES, Dioses : No aparece en ningún momento en la serie. (Mitologia griega) Hermes («montón de piedras»), Mercurio en Roma, es el mensajero de los dioses, hijo del dios Zeus y de una ninfa primordial llamada Maya, la hija del titán Atlas. Hermes nació en una cueva del monte Cileno en el Peloponeso, entre Acaia y Arcadia, mítica región evocada por poetas y narradores desde tiempos inmemoriales como escenario idóneo para el desarrollo de una vida bucólica y apacible. El hermoso lugar estaba considerado, además, como el sitio ideal para que todas las leyendas acerca de lo pastoril, y el encanto de lo rústico, tuvieran allí su perfecto acomodo. Según se cuenta la historia en el himno homérico a él dedicado, su madre Maia era una ninfa. Pero los griegos generalmente aplicaban este nombre a una comadrona o a una anciana sabia y tierna, por lo que debía haber sido una ninfa antigua, una de las Pléyades refugiada en una cueva de Arcadia. Su origen en el monte Cileno explica el origen de uno de sus epítetos: Hermes Cilenio. También era llamado Enagonios («de los Juegos»). Hermes y Dioniso son los más jóvenes del panteón olímpico. Hermes fue la consecuencia directa de las escapadas de Zeus y, al poco tiempo de nacer, ya se le conocían ciertas dotes que ni siquiera una persona adulta podría llevar a cabo. De hecho, no faltan estudiosos de la mitología que interpretan la excesiva sagacidad y astucia del dios siempre en relación de causa efecto, por así decirlo, con los diversos avatares que tuvo que realizar el poderoso amo del Olimpo para, volar hacia la oscura gruta de la ninfa Maya y saciarse de su hermosura y belleza, al amparo de las sombras de la noche. Hermes tuvo un buen maestro, nada más y nada menos que a su poderoso padre, en el arte de urdir tramas y resolver imposibles. Como especial servidor y correo de Zeus, Hermes suele ser retratado llevando un pétaso (sombrero de ala ancha que usaban los viajeros para protegerse del sol y la lluvia) o un gorro alado, calzando sandalias con alas (talaria) y portando una vara de oro o varita mágica de mensajero de Oriente Próximo, con dos serpientes entrelazadas copulando, llamada caduceo. Vestía las ropas de un viajero, trabajador o pastor. Era representado junto a bolsas de monedas, gallos y tortugas. Conocido por su audacia, también |