10.- Sexta Prisión
(Dairoku Prison)
(dividida en 3 valles : el lago de sangre, el Bosque y el
Desierto)
reservados a los
violentos
La
6ª prisión en Saint Seiya corresponde al 7º círculo
de los infiernos de Dante en la divina comedia. Se divide en 3
valles :
Primer Valle (Pyriphlegeton): Es un lago de sangre hirviente o en ebullición,
donde son precipitados y se queman los culpables de ser violentos,
aquellos que hirieron a otros e hicieron brotar su sangre.
Segundo
Valle: Es un bosque, donde los culpables de suicidio son recluidos
entre los árboles y deambulan sin destino.
Tercer
Valle: Es un desierto de arena ardiente e incandescente donde
caminan los perversos, deshonestos, los pecadores de lujuria, placer,
vicio y libertinaje.
En la divina comedia, hay una
división similar en tres senos: Al final del canto XI, Virgilio
explica a Dante el orden del infierno según la escala de
los males pensada por Aristóteles.
El mal está en la injusticia
pero se puede ser injusto por el uso de la fuerza o por el uso del
fraude.
Se
puede ser injusto:
- por fraude hacia el que nos acordó su confianza (traidor)
- por fraude hacia el que no acordó su confianza (hipócrita,
brujo, falso, tramposo)
[ se encontrarán estas 2 categorías de estafadores
en el círculo siguiente ]
Se
puede ser injusto:
- por fuerza hacia otros y sus bienes (asesino, ladrón)
- por fuerza hacia sí mismo (suicidio, disipación,
melancolía)
- por fuerza hacia Dios (blasfemia, sodomia, usura)
[ Estas distintas categorías de mal van pues a corresponder
a tantos senos (valles) en este círculo (prisión)..
]

El
1er seno (o el primer valle)
Aquí
caen los que fueron violentos hacia los otros (asesinos, ladrones).
En Saint Seiya, se trata del infierno del lago de sangre. Es en
este infierno donde Rune de Balrog quería proyectar a Seiya
con su ataque en la OAV 2, por ser culpable de haber sido un individuo
violento toda su vida, y de matar un gran número de personas.
En
la divina comedia (canto XII), este círculo está colocado
bajo la guardia del terrible Minotauro. Reúne también
a los culpables de violencia hacia su próximo. Un río
de sangre en ebullición devora aquellos que dañaron
a los otros con violencia. Los sanguinarios serán ahogados
por el baño de sangre en ebullición. Centauros armados
de arcos lanzan sus flechas contra aquellos que quieren huir de
la sentencia.
Los
centauros son tres: Pholus, Nessus y Quiron, y simbolizan el triunfo
de la bestialidad sobre la naturaleza razonable del hombre. En su
texto, Dante lo describe como el lugar donde se cruzan los emperadores
difuntos: Alejandro, Denys (el tirano de Sicilia), Atila, Pyrrhus
y Sextus con los tiranos contemporáneos de su tiempo como
Azzolino III (el tirano de las Marchas) que masacró un gran
número de Paduanos.
Algunas
palabras a continuación sobre los dos valles restantes, aunque
no se explotan en el escenario Meikai de Saint Seiya y que Kurumada
sólo evoca en el plano de los infiernos al principio del
volumen 24.

El
2º seno (o segundo valle)
Se
trata del bosque de los suicidas, donde se encuentran los que atentaron
contra su propia vida. En Dante (infierno, canto XIII), se trata
también de un extenso bosque, y este infierno es guardado
por las harpias y algunas perras negras.
Se explica (a raíz de que Dante, bajo consejo de Virgilio,
arranque una rama a uno de los árboles, que se lamenta inmediatamente),
que los condenados son transformados por la eternidad en árboles
espinosos y anudados. Los que han desechado su cuerpo (puesto que
se suicidaron) se presentan ante Minos (aquel que juzga y asigna
las condenas), este los envía a este bosque al azar, y crece
un árbol salvaje donde nacen perpetuamente hojas que las
harpias devoran ávidamente, lo que les causa sufrimientos
atroces. El día del Juicio Final les estará prohibido
retomar su forma original (es decir, su cuerpo) dado que se quitaron
la vida, y deberán presentarse en este gran día desnudos
como gusanos, y cuando el juicio tenga lugar, ellos mismos deberán
arrastrar su despojo y se colgará el cadáver de cada
uno, sobre la rama espinosa del condenado. Para Dante, ninguna desgracia
podrá justificar que una criatura renuncie a la vida, don
del Creador. Suicidarse es un pecado.

El
3er seno (o tercer valle)
Se
trata de un infierno de arenas en llamas, donde van las personas
que se hundieron en el placer y el vicio.
En
la obra de Dante, se trata también de una extensa amplitud
de arena árida, ardiente, donde no crece nada. Pero Dante
subdivide los damnificados de este infierno en 3 categorías:
* los blasfemos, cuya suerte se describe en el infierno canto XIV
* los intelectuales, cuya suerte se describe en el infierno canto
XV
* los sodomitas, los violentos contra la naturaleza (estos corresponderían
precisamente a los de Saint Seiya pues) y cuya suerte se describe
en el infierno canto XVI.
--->
los blasfemos (canto XIV):
algunos dormían sobre la arena, inmóviles. Otros estaban
sentaban, muy acurrucados. Y finalmente, los últimos erraban,
andando o corriendo, sin detenerse nunca. Los almas en este lugar
se someten a una lluvia de llamas, que nunca se detiene y cuando
estas llamas alcanzan la arena, esta se vuelve fuego y redoblan
el sufrimiento de los condenados. Dante encuentra allí a
Capanea que, orgullosa y arrogante hasta el fin, se burla de su
castigo (y también de los dioses) y no baja la cabeza. Sabemos
también en el canto XIV los orígenes del Estigia,
el Acheron y Phlegetonte.
--->
los intelectuales (canto XV): Dante,
al pasar junto a una comitiva de condenados, encuentra casualmente
a Brunetto Latini (filósofo y orador) que fue su consejero,
que lo animó en sus estudios, fue una clase de mentor para
Dante. Habla con Brunetto que le describe a los almas que están
aquí, diversos letrados, François de Accurse y Priscien,
respectivamente jurisconsulto y gramático.
--->
los condenados (canto XVI):
Virgilio y Dante encuentran allí a tres hombres de Estado
(Guido Guerra, Thegghiajo Aldobrandi y Jacques Rusticucci), que
eran sea soldados, sea valerosos caballeros. Todos ellos desfigurados
por las llamas, preguntan a Dante si el Valor y la Cortesía
siguen teniendo un lugar en Florencia. Dante les responde que no,
la riqueza y el orgullo han corrumpido su bonita ciudad, finalmente
ellos le piden que hable de ellos cuando vuelva de nuevo entre los
vivos.
